Opinión

Nueva geopolítica en la era Trump – Putin

21 diciembre 2016 5:0
 
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ME. El mensaje de Trump.

El asesinato del embajador de Rusia en Turquía llegó en un momento en que la geopolítica en el mundo se reconfigura de manera importante después del triunfo de nacionalistas y populistas en diversas latitudes del mundo. ¿Qué sentido tiene asesinar a un embajador en una región del mundo que es un polvorín histórico?

¿Para qué buscar enfrentamientos diplomáticos entre dos países que parecían haber alcanzado acuerdos importantes a favor de la paz en Siria? Independientemente de las capacidades y potencialidades de diversos actores en el mundo, los más implicados en la guerra en Siria han sido Turquía, Rusia y algunos analistas hablan de un Irán que tira la piedra y esconde la mano. Y como si fuera una maldición, ese mismo día se perpetra otro de esos atentados estúpidos y sin sentido en contra de la población civil en Berlín -el corazón mismo del país más influyente de Europa- que ha favorecido en tiempos recientes la migración de pobladores de la zona de conflicto lo que ha provocado rechazo de diversas fuerzas políticas germanas y ha influido la xenofobia a otros países de Europa, como se evidencia en Francia con el fortalecimiento en las preferencias electorales de Marine Le Pen y su frente nacional, de franca inspiración de ultraderecha.

Esta situación, más que poner en el debate los riesgos terroristas ligados a los flujos migratorios –y enormes intereses económicos y militares- nos pone en la antesala de una nueva realidad internacional, en que las ideas liberales y proglobalización, han salido perdiendo. Se habrá de conformar una nueva correlación de fuerzas que parece nos llevará de vuelta la realpolitik en que la diplomacia tradicional pasará a segundo plano para dar lugar al regreso de la fuerza como no se veía desde los tiempos de Ronald Reagan.

El mundo se encuentra en el umbral de una nueva era que comienza en Ankara el día diecinueve de diciembre de dos mil dieciséis, toda vez que se pondrá a prueba en este caso la lealtad de Estados Unidos con la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) – de la cual Turquía forma parte de manera estratégica- o bien, con el nuevo aliado de Donald Trump, Vladimir Putin, a quien Trump ha enviado sobradas señales de acercamiento. Es poco probable que estos eventos desaten una guerra entre potencias, pero sí habrán de acelerar la conformación de nuevas alianzas internacionales. Sin duda alguna Trump se haya ante una disyuntiva que influirá en la política exterior de Estados Unidos y del mundo en los próximos años. Si opta por apoyar a Rusia en detrimento de Europa y de la OTAN la seguridad como la conocemos en Europa estará comprometida, encontrándose entre dos grandes potencias imponiendo una agenda común que incluso, podría traer un nuevo triunfo político de Moscú sobre Washington en Siria.

Un documento que parece haber pasado desapercibido para los expertos del Departamento de Estado fue el realizado por el Consejo del Atlántico de la OTAN denominado “Armar para Disuadir” en que se plantea la incapacidad de la OTAN para hacer frente a una hipotética invasión bélica de parte de Rusia a Polonia y con ello, a la alianza atlántica. ¿Existirá la intención de Donald Trump de sustituir la sociedad natural que existe entre Estados Unidos y Europa? ¿O será que piensa que Rusia puede ser parte de esta gran alianza “alargada” para obtener –ahora sí- una sola política de defensa desde Vancouver hasta Vladivostok como se planteó hace años?

¿Será que finalmente las grandes potencias han encontrado en el terrorismo a un verdadero enemigo común? Sea cual sea la respuesta, parece ser que la instituciones internacionales tendrán que cambiar con una nueva división del mundo. Parece irremediable el surgimiento y fortalecimiento de las ultraderechas en todo el mundo desarrollado, en el que –paradójicamente- China surge como quien ahora enarbole la bandera del libre comercio y la integración comercial, algo impensable hace escasos 30 años. México tiene que leer con mucho cuidado esta nueva conformación del mundo para evitar quedarse fuera, pero para ello, primero definir una política exterior de Estado acorde a los nuevos tiempos y a la defensa de nuestros intereses.

Twitter:@carlosjaviergon

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