Opinión

Nueva generación de contaminantes dañosos en nuestras casas

 
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Lavado. (Margrey Industrial)

A diario usamos una gran variedad de productos en nuestro cuidado personal, sin tomar en cuenta sus componentes químicos. Nos aseamos manos y cuerpo con jabón antibacterial. Lavamos la loza con “arranca-grasa” antibacterial. Usamos desodorante antibacterial. Nos rasuramos con espuma antibacterial. Nos cepillamos los dientes con pasta con “neutralizadores químicos contra los ácidos que dañan los dientes, con sustancias que remueven manchas en los dientes para hacerlos más blancos con micro-partículas pulidoras y protección anticaries con flúor”. (Colgate). Además, las pastas dentales contienen compuestos químicos como óxido de titanio, sodio, pigmentos, fluoruros, etc.

Nos espolvoreamos cuerpo y pies con talco sanitizado antibacterial. Nos untamos en cara y cuerpo crema de nutrición con 25 sustancias químicas. Nos lavamos el cabello con acondicionadores y shampoos con agregados químicos para detener su caída o volverlo rubio. Usamos perfumes y fragancias con esencias químicas. En la casa y el coche aplicamos fragancias ambientales. Para el sol no usamos protectores, sino cremas para bronceado, con aditivos que no protegen la piel. En los cuartos de los niños, en la casa y el jardín rociamos repelentes e insecticidas contra insectos y veneno contra alimañas... Y después regamos.

Ingerimos docenas de medicinas en las que desconocemos el efecto de sus componentes químicos, los que en lugar de curar enferman o generan sobredosis. En promedio una persona toma al día más de diez medicinas diferentes, incluyendo antigripales, súper vitaminas y minerales saturados de sustancias químicas, dizque vigorizantes y energéticos.

¿Esa parafernalia de sustancias químicas contribuye a mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud? ¿Qué pasa después de usar esos productos con ingredientes activos e inactivos? Contaminamos el agua que bebemos, nos lavamos y bañamos, la cual, aunque sea tratada en plantas de tratamiento, se dirige a ríos, lagos, al mar o a las ciudades.

Esa agua, aún tratada, retiene sustancias químicas dañinas para su consumo, causando efectos hormonales y toxicidad en aves, mamíferos y animales acuáticos. En esa “agua tratada” se encuentran altas concentraciones químicas que son un peligro para los seres humanos y la salud ecológica.

En un estudio en EU encontraron a nivel mundial, provenientes de los productos de cuidado personal, más de 5,000 sustancias peligrosas en aguas no tratadas y en aguas tratadas. Esa agua contiene, entre otras sustancias, diethyl-3-methylbenzamide. En repelentes de insectos, galaxolide. En fragancias, oxibenzone. En bronceadores, triclosán.

“Los contaminantes del agua subterránea, principalmente el carbón radioactivo, ponen en riesgo el suministro mundial de agua”. Nature Geoscience. Viena.

Fuente: “The Conversation”. Edition of United States.

Twitter:@Salvador G.Lignan

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