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Como usted seguramente sabe, Denise Maerker conduce el espacio principal de Televisa. La empresa aprovechó para modificar buena parte de su barra informativa, pero me parece que el espacio de Denise es lo más importante, por varias razones.

Una inicial, que está de moda, es que Denise es la primera mujer en tener la titularidad del espacio noticioso más importante (informativo, en realidad). Aunque otras mujeres han tenido presencia relevante, ninguna había podido alcanzar ese espacio, ni en Televisa ni en otras cadenas nacionales.

Más allá de eso, y más importante, según yo, es que Denise es una profesionista muy preparada, que no viene únicamente del ámbito periodístico sino del académico, pero con una trayectoria mediática ya consolidada. Esto es relevante porque, con todas las virtudes del periodismo, la “ceguera de taller” también afecta, y parte de los problemas que ha tenido el oficio creo que resultan de la dificultad de entender la transformación de los medios. No hay razón para que los periodistas de oficio no puedan superar esto, pero me parece que ayudan las intervenciones desde fuera, como la que Denise protagoniza ahora.

Pero no son sólo los del oficio los que no perciben bien la transformación mediática, muchos de quienes opinan, en esos mismos medios o en redes sociales, tampoco pueden hacerlo. Leopoldo Gómez, vicepresidente de información de Televisa, lo puso muy claramente en su artículo en Milenio: los noticieros no pueden ser como antes, porque el entorno ha cambiado significativamente. Antes, uno no podía saber qué había pasado en el mundo en el transcurso del día, de forma que había que esperar el noticiero de la noche para enterarse. Era un noticiero: una lista de noticias, ordenada por la importancia que le daba la cadena de televisión.

Hoy, todo eso ya lo sabe usted antes de que acabe la tarde. Nadie espera el noticiero de la noche, porque no hay nada nuevo que ver ahí. La lista de noticias ya la vio pasar. Por eso la audiencia en estos programas ha caído de forma importante en todo el mundo. Y por eso, creo yo, la idea de Televisa es muy buena: Denise Maerker lleva más de una década construyendo muy buenos reportajes, y eso es lo que ahora vemos, media hora cada noche. Dos, tres temas, bien contextualizados, bien producidos, que sin duda ayudan más a conformar opinión que la lista de noticias que, la verdad, ya nadie veía.
Pero parece que muchos esperaban un noticiero tradicional y por eso no están a gusto. Los del oficio y los espectadores. Habrá que esperar a ver si el experimento funciona, y en realidad hay un segmento del mercado que considera útil la propuesta. Creo que se requieren varias semanas para medir eso con efectividad, ya que se trata de un cambio muy profundo.

La transformación que implican las tecnologías de información y comunicaciones es mucho más importante de lo que la mayoría imagina. No es nada más un asunto de enviar mensajes o pedir Uber, es una modificación de fondo en la manera de comunicarnos, que se refleja paulatinamente en la manera en que pensamos. Por eso los temas que discutimos hoy son totalmente diferentes de los que se discutían hace veinte años: veganos, matrimonios igualitarios, animalistas, etc. (no son comparables, claro, sino en su novedad). En este nuevo mundo, la fijación política del noticiero tradicional no tiene sentido. El contexto y textura del programa de Maerker, en cambio, creo que resulta mucho más atinado. Ya veremos qué ocurre, pero de momento, yo felicito a Televisa por el experimento, y a Denise y su equipo por su bien ganado espacio.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey




Twitter: @macariomx

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