Opinión

Nuestro mercado de capitales no corresponde al tamaño de la economía

  
 
 

 

BOLSA

Es evidente que nuestro mercado de valores se encuentra muy lejos del tamaño que debería de tener en relación a las dimensiones de nuestra economía.

Durante décadas las autoridades financieras prefirieron impulsar a los bancos que al mercado bursátil. Incluso vivimos épocas en que decididamente privilegiaron a instituciones financieras extranjeras que a las nacionales y se olvidaron del mercado bursátil.

Después de la privatización de la banca estatizada, el establecimiento del modelo de banca universal dio como resultado la creación de los grupos financieros, y la absorción de la Comisión Nacional de Valores, dentro de la Comisión Nacional Bancaria, creando la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Desde entonces la CNBV tiene como prioridad a los grandes grupos financieros bancarios, dejando de lado al mercado bursátil. En cada sexenio también vimos experimentos para desarrollar algún tipo de intermediario financiero no bancario, casi siempre con resultados desastrosos por una mala regulación y una deficiente supervisión. Pero no recuerdo ningún planteamiento serio por parte del gobierno para impulsar el mercado de valores desde principios de la década de los ochentas.

Un programa de 16 puntos promovido por el Secretario de Hacienda David Ibarra y continuado después por Jesús Silva Herzog propició la creación del Indeval, del Fondo México, la Asociación Mexicana de Casas de Bolsa (Ahora AMIB), la privatización de varias empresas públicas vía el mercado bursátil, el Fondo de Apoyo al Mercado de Valores, el Fiprobur que concentraba las reservas de los fondos de pensiones privados invirtiendo al 100 por ciento de los mismos en acciones en Bolsa, el desarrollo de los Petrobonos, las primeras operaciones forward de acciones, el desarrollo del mercado de valores gubernamentales; además los bancos mantenían dentro de su régimen de inversión un cajón de 2.0 por ciento para invertirlo en acciones en Bolsa. Además se contaba con un esquema fiscal privilegiado.

¿Cual es el estatus actual de nuestro mercado de capitales?

Déjeme darle algunas cifras:

a) Captación total en el mercado financiero: 10.5 billones de pesos (captación banca + custodia en casas de bolsa)

b) Casas de bolsa autorizadas: 35

c) Emisoras listadas en el Registro Nacional de Valores: 140 emisoras de acciones, 66 emisoras de deuda a largo plazo, 11 Fibras, 55 CKD

d) Cuentas de inversión en casas de bolsa: 220 mil contratos

e) Cuentas en sociedades de inversión: dos millones 100 mil contratos

f) Cuentas en Afore: 58 millones de contratos

g) Valor de capitalización del mercado accionario: 351 mil millones de dólares. 35 por ciento sobre el PIB

h) Valor de la custodia total de casas de bolsa: 6.8 billones (350 mil millones de dólares) 35 por ciento sobre el PIB

i) Recursos administrados en las Afore: 2.9 billones, 14 por ciento sobre el PIB

j) Recursos  administrados en sociedades de inversión: 2.0 billones, 10 por ciento sobre el PIB

A todas luces lo que se puede decir al ver esta estadística es que el tamaño de nuestro mercado de capitales no corresponde al tamaño de nuestra economía. De las 35 casas de bolsa autorizadas, muchas son sólo libros de los grupos financieros y no operan como tales.

La desigualdad del ingreso en México es también un factor que incide en que haya 'muy pocos inversionistas' en nuestro país, pero habría que preguntarse ¿cuántos recursos de estos inversionistas se van a los mercados internacionales o a bienes raíces en lugar de invertirse en mercado financiero mexicano? ¿Y por qué razones?

Hay suficiente dinero en México para que tengamos un mercado financiero robusto. La gente prefiere invertir en bienes raíces, a pesar de sus riesgos e inconvenientes, o invertirlo en el exterior. Claramente el reto que tenemos enfrente es el de lograr que los recursos se inviertan en nuestro mercado financiero.

A finales de los años setentas, los investigadores Gurley y Shaw lograron demostrar que una economía puede llegar a desarrollarse más rápidamente que otras, si cuentan con un mercado de capitales más desarrollado.

En esencia los autores proponen esta tesis: “Un mercado financiero eficiente permite lograr una asignación de recursos más eficiente”. Esa asignación de recursos prestables o recursos de inversión, provenientes del ahorro, más ágil, más económica y más racional permite un mayor desarrollo económico. En contra de esto, un mercado financiero ineficiente se convierte en un cuello de botella para el crecimiento.

* El autor es presidente de Bursamétrica.

Correo:
eofarrills@bursametrica.com

Twitter:
@EOFarrilS59

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