Opinión

Nuestra visión de la inflación en México para las próximas quincenas

 Luis Adrián Muñíz
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Trabajador CFE

La inflación de 2015 ha sorprendido consistentemente a la baja. Una de las variables macroeconómicas en México que ha sorprendido persistentemente a la baja a las estimaciones de mercado es la inflación. Tan solo hasta la primera quincena de octubre, la inflación anual ha tocado su nivel mínimo histórico en 6 ocasiones, algo no visto en años, y por supuesto nunca en esos niveles. Incluso, ésta se ha ubicado por debajo del objetivo del Banco de México de 3 por ciento en 13 de las 19 quincenas hasta hoy conocidas.

Los factores que han ayudado a la inflación no son del todo permanentes. En nuestra opinión, el extraordinario buen desempeño de la inflación en lo que va del año ha sido consecuencia de diferentes factores transitorios que han incidido positivamente sobre el nivel de precios. Disminuciones en el precio de la electricidad, telecomunicaciones, algunos productos agropecuarios, y en ocasiones en las gasolinas (fijas en el resto del país, pero libres en la zona fronteriza) han sido causantes de menores presiones inflacionarias, llegando a sorprender incluso la expectativa del Banco Central. Las disminuciones en estos genéricos, y en la inflación en general no pueden ser entendidas como permanentes, menos aún si consideramos las futuras bases de comparación, la volatilidad de los agropecuarios, o la nueva política de precios en las gasolinas.

Sin nuevas sorpresas, únicamente la estacionalidad implicará más inflación. Hasta ahora, la inflación en México sigue una estacionalidad relativamente clara, en donde se acumula una mayor cantidad de inflación en la segunda mitad del año, y particularmente en el último trimestre. Dejando de lado cualquier modelo, y solo considerando su comportamiento histórico, en promedio, la acumulación de la inflación en las últimas cinco quincenas del año (de la segunda quincena de octubre a la segunda de diciembre, que son las que nos hace falta conocer de 2015) es de 1.6 por ciento, por lo que no sería descabellado esperar un comportamiento similar en este 2015. De hecho, creemos que el fenómeno a favor de la inflación que hemos observado hasta ahora ha afectado su nivel, pero no su estacionalidad.

¿Hasta dónde podríamos llegar? Bajo el razonamiento anterior, es de esperarse que la inflación anual en México presente una tendencia al alza en las próximas quincenas y que se perfile relativamente rápido a niveles superiores al 2 por ciento. Por lo que hasta ahora conocemos, pareciera claro que en este año la inflación anual no superará el 3 por ciento, sin embargo estimamos que si podría ubicarse en al menos 2.6 puntos en términos anuales, lo que implica que aún falta por ver la mayor parte de la inflación del año (la inflación acumulada a la primera quincena de octubre de este año es de 1.06 puntos).

No hay que olvidar la importante depreciación del tipo de cambio. Uno de los factores que podría poner en riesgo nuestra estimación inflacionaria para el cierre del año es el traspaso de la depreciación del tipo de cambio al nivel de precios o “pass through”. Una mayor paridad cambiaría implica mayores precios de bienes importados y de insumos utilizados en otros productos y servicios, presionando de manera importante algunos precios al consumidor. Este traspaso tiende a observarse con cierto rezago, a lo largo de los 12 meses próximos y en alrededor de 3 puntos base por cada punto porcentual de depreciación del peso. Consideramos que este factor podría sugerir mayores presiones inflacionarias en el corto plazo, ya que estimamos que hasta ahora tan solo se ha observado parte del efecto de la importante depreciación que ha sufrido el peso. La holgura en la economía (baja demanda) podría limitar el “pass through”, pero sin duda es uno de los riesgos que se han estado acumulando y que eventualmente se materializarán.

Agropecuarios también crecerá. Otro elemento que podría impulsar al alza la inflación en las próximas quincenas son los precios de los productos agropecuarios. Si bien estos últimos resultan ser sumamente volátiles, la tendencia sobre la cual se comportan muestra un movimiento claramente al alza hacia el cierre del año. En este sentido las sorpresas positivas que también hemos observado hasta ahora en este grupo de genéricos, podrían implicar que el impulso en los precios agropecuarios en las últimas quincenas del año sea mayor.

2016: un reto en términos de pronóstico. Finalmente creemos que los pronósticos para 2016 serán particularmente complicados, debido por lo menos a cuatro factores. El primero de ellos será la nueva política de precios de las gasolinas, la cual potencialmente podría modificar por completo la estacionalidad que históricamente ha mostrado la inflación en México. El segundo es el cambio de metodología que se espera para la segunda mitad del año próximo, sobre la cual hay pocos detalles, pero que muy probablemente implicará cambios en los ponderadores, más genéricos y más ciudades encuestadas. El tercero será el riesgo de un mayor “pass through”, el cual podría ser reforzado por el correr del tiempo y la nueva volatilidad y presión que muy probablemente experimentará el tipo de cambio en vísperas de las próximas reuniones de política monetaria en los Estados Unidos. El cuarto, y último, serán los siempre posibles choques de oferta, que podrían materializar mayores presiones inflacionarias por el lado del componente no subyacente.

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