Opinión

Noticias de la ciudad

 
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Ricardo Monreal

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en la ciudad y sus noticias, pero antes pensó en el ibuprofeno. Resulta que la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) ha ordenado que los analgésicos antiinflamatorios, como el ibuprofeno y naproxeno, adviertan en sus etiquetas que aumentan el riesgo de sufrir un ataque cardiaco o un accidente vascular. La probabilidad de padecer estas desgracias al consumir los fármacos de marras ha aumentado de 10 al 50 por ciento. De ser cierto ese porcentaje, la mitad de quienes han tomado estas pastas en tratamientos sufrirán un ataque al corazón o una embolia.

Después de adquirir esta información, a Gil le empezó un leve y persistente dolor de cabeza acompañado de unas palpitaciones insolentes. No es para menos, Gilga toma con cierta frecuencia su buen Advil para las molestias de dolores inesperados o esperados, da igual; es decir, ingiere ibuprofeno. Gamés lamentó el futuro, ese lugar en el que siempre vivimos; antes, las personas llenaban sus tractos y recipientes interiores con bicarbonato de sodio y cafiaspirinas y nadie las molestaba. Aquí en el futuro, el ibuprofeno nos pone al borde del abismo. Caracho.

Monreal
Ahora pasen ustedes a la ciudad. El delegado electo de la Cuauhtémoc y autodenominado aspirante a la jefatura de Gobierno del DF ha acusado al exdelegado saliente y flamante diputado (¿es diputado el Potrillo?) de robo, destrucción de documentos con información de pagos de nómina, inventario de bienes, pagos de horas extras, control vehicular, censo de ambulantes, puestos metálicos y archivos de licencias otorgadas a giros comerciales.

Así las casas (muletilla patrocinada íntegramente por Grupo Higa), Monreal ha presentado una denuncia por diez delitos entre los cuales Gil retuvo estos: ejercicio ilegal del servicio público, robo, robo agravado, uso ilegal de atribuciones.

Si se trata de creer, Gamés cree a pie juntillas en las imputaciones de Monreal, nomás faltaba, si Fernández limpia los parabrisas de los coches con el trapo viejo de su reputación. Ahora mal: Monreal (al-al) afirma que la evidencia de las transas de los funcionarios delegacionales salientes fueron encontradas (ah, al fin una voz pasiva) en un basurero. Dice Monreal que recolectaron casi 60 mil fragmentos y lograron reconstruir 58 oficios con datos de la administración que abandona el botín, perdón, la delegación Cuauhtémoc.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: estamos ante el rompecabezas más grande de la historia del mundo y ante un hombre de imaginación desbocada. De entre 60 mil piezas, los nuevos empleados de la delegación reconstruyeron 58 oficios. Pregunta: ¿cuántos hombres y cuántas mujeres hicieron el rompecabezas? Nunca falta un político que piense esto: aquí todos se chupan el dedo. Documentos destruidos en un basurero. Anjá.

Los planos
Con la novedad de que se robaron los planos de las dos torres de los Centros Varoniles de Seguridad Penitenciaria (Cevasen por sus siglas delincuenciales en español). En una de esas torres solamente hay secuestradores cuyo perfil criminógeno se considera de alto riesgo.

¿Y cómo y cuándo se robaron esos planos? Pues resulta que un coche de la empresa constructora Cevaseg/SAPI fue robado (otra voz pasiva, Gil está de plácemes) y con él una laptop que guardaba los planos de la cárcel. Esta historia es un pedazo de cielo: chin, ya me robaron el coche y adentro traía yo los planos de la prisión.

La Secretaría de Gobierno del Distrito Federal respondió como rayo y centella que los planos que hoy están en manos de los amantes de lo ajeno no sirven pues corresponden a un proyecto inicial que se modificó en un 80 por ciento. Fiuu. Menos mal.

Gilga imagina un túnel parecido al que sirvió al Chapo para su huida. Los presos en fuga se van por el túnel en la motocicleta y cuando salen se dan cuenta que se encuentran en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes. Lástima que no haya ocurrido así en el caso de Guzmán Loera que, para este momento, estaría trabajando en el guardarropa del teatro nacional. Ni pex.

Caballito
La restauración de la estatua ecuestre de El Caballito podría comenzar en septiembre próximo y durar aproximadamente tres meses, según estimaciones del Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México. Gamés propone: que a los empleados que encontraron los documentos de la delegación Cuauhtémoc destruidos en un basurero, se les entregue un frasco de salsa Búfalo y una estopa, y a frotar El Caballito (no empiecen con sus cosas).

La máxima de Chesterton espetó dentro del ático de las frases célebres: “Puedo creer lo imposible, pero no lo improbable”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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