Opinión

Nosotros los Nobles


 
Ha sido un éxito la película 'Nosotros los Nobles', porque además de una buena realización, refleja a un segmento de nuestra sociedad, con jóvenes indolentes que poco aprecian el esfuerzo requerido para generar recursos. La pregunta es: ¿Qué tan bien estamos educando a nuestros hijos para hacer frente a su contexto económico?
 
Independientemente del nivel social, es un reto inculcar la responsabilidad sobre el manejo de su dinero. Esta tarea difícilmente se aprende en el aula y debe venir como costumbre del hogar. El tema no es nuevo, como dato curioso, la mencionada película es una adaptación de un guión de otra cinta mexicana llamada 'El Gran Calavera', producida en 1949; es decir, resulta ser una preocupación añeja.
 
En un diálogo de la cinta mencionan un dicho sobre cómo la tercera generación llega a perder todo lo que han ganado las dos anteriores; sin embargo, esta creencia está concebida en una infinidad de culturas.
 
Les comparto algunos refranes de otros países:en Estados Unidos, "de mangas de camisa a mangas de camisa en tres generaciones"en Brasil, "padre rico, hijo noble, nieto pobre"en Italia, "de los establos a las estrellas y de regreso a los establos en tres generaciones"en China, "de zapatos de campesino a zapatos de campesino en tres generaciones"en México, "padre bodeguero, hijo millonario; nieto pordiosero"
 
Cuando se tiene éxito en los negocios, hay una tendencia a que los hijos alcancen a disfrutar la herencia de los padres, pero la falta de cuidado conduce a que los nietos queden sin recursos. De hecho, las estadísticas indican que por cada diez empresas familiares, sólo sobreviven tres en el primer cambio generacional.
 
El tema es relevante, pues debe de cultivarse el interés en llevar unas finanzas sanas y si hay negocios, la responsabilidad de transmitir el legado a su descendencia. Hagamos algunas reflexiones al respecto:
 
1) Un punto esencial es fomentar la cultura del esfuerzo y si el patrimonio lo dificulta por la abundancia, hay que literalmente provocar algo de escasez. Esto se puede lograr a través de un presupuesto acorde con su edad y con imponer límites de gasto.
 
2) Fomentar el trabajo y la aportación a la casa es una buena costumbre, y si hay posibilidad de hacerlo a través de la empresa, es fundamental que sea en su nivel de competencia. Un grave error es darles una actividad por encima de su preparación y experiencia, con un sueldo exagerado. Literalmente se les está "quemando" y sólo provoca frustración y malos resultados.
 
3) Las familias crecen más rápido que los negocios y, por tanto, debe inculcarse una responsabilidad generacional. Un principio básico es entender que la compañía nos les pertenece y si bien pueden usufructuar de ella, la condición es transmitirla a sus hijos con mayor potencial.
 
4) Los valores familiares sirven como palanca para hacer conciencia y es conveniente definirlos explícitamente. Es recomendable una reunión ex profeso para ello y dejar establecidos sus principios; es un ejercicio muy poderoso en términos de creencias positivas.
 
5) En ocasiones, cuesta trabajo entender que los hijos no nacen sabiendo todo sobre cómo manejar el dinero o el negocio. Hay que involucrarlos desde pequeños e irles resolviendo sus dudas en el ámbito de sus conocimientos.
 
6) El mejor aprendizaje se obtiene con el ejemplo y la práctica. Si queremos que nuestros hijos sean cuidadosos, deben ver este comportamiento en los padres y procurar el ahorro en la escala de sus ingresos.
 
7) Una moraleja importante es poner atención a sus necesidades y pensamientos, porque la comunicación es un camino de doble vía y acumulativa. Me explico, cuando alguien se queja de problemas con su hijo de 20 años, la pregunta es si lo procuró cuando era un niño. Es más complicado iniciar una relación cuando se ha descuidado a lo largo del tiempo; empero, nunca es demasiado tarde.
 
8) Mantener el balance entre los intereses de la familia y el negocio es todo un arte. Lo crucial es hacer el esfuerzo continuo, si se quiere perpetuar el patrimonio e inducir esa cultura emprendedora.
 
9) En cualquier caso, siempre implica un reto iniciar una vida independiente y en plena conciencia de su nivel socioeconómico; podemos ayudarlos a alzar el vuelo y a remontar alturas que nosotros mismos aún no hemos alcanzado.
 
 
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