Opinión

Nos vemos en Siberia

  
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satélite

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en el infinito; así, en el infinito, hasta que una noticia lo regresó a la vigilia de los límites, a la tristeza de la finitud (lo que se llama un principio inspirado). Gil lo leyó en su periódico El Universal en una crónica de Amalia Escobar y Sara Cantera. El secretario Gerardo Ruiz Esparza presentaba un nuevo capítulo en la historia de las telecomunicaciones mexicanas. El satélite Centenario estaba a punto de propulsarse en la bóveda celeste.

La chafaldrana

El secretario de Comunicaciones levantó una copa de champaña para brindar por la buena fortuna del Centenario. Las 12 de la noche sonaron en el Centro Satelital de Hermosillo, Sonora. Con la aflautada copa en la mano, Ruiz Esparza dijo: “Este motivo tan especial, una noche sin duda diferente, subrayar que no todas las noches se lanza un satélite, pero creo que lo importante de esto es más que una cuestión espacial y más que una cuestión mágica, podríamos decir, porque realmente es tecnología, es ciencia, es cuestión de escapar un poco al conocimiento común”.

El conceptuoso secretario tuvo razón, no todas las noches se lanza un satélite, ciertísimo, imagine usted si todos los días pusiéramos en órbita un satélite, el espacio sideral estaría repleto de ellos. Y en efecto, se trata de tecnología, de ciencia y de mala suerte porque el maldito satélite Centenario explotó en los aires y no quedó nada. Seguro falló la chafaldrana.

Gamés imagina el terrible momento: ¿Qué pasó, Gerardo? Lo ignoro, presidente, pero estalló el Centenario en pedazos y si queremos un tornillo de nuestro satélite tenemos que ir a Siberia. Allá fue a dar. No somos nada.

Ruiz Esparza había hablado también de los beneficios que traería el satélite a la educación, a la ciencia y a la seguridad nacional. Total: el cohete Protón-M despegó con fuerza inhumana en el cosmódromo de Baikonur, Kazajistán y 490 segundos después desapareció: ves un satélite, no ves un satélite.

Juego

Gamés leyó con los ojos de plato la noticia. Agentes ministeriales encontraron el cadáver de un niño asesinado por cuatro de sus amigos que jugaban al secuestro en la ciudad de Chihuahua. Se había activado la alerta Amber luego de que un niño de seis años desapareció.

El niño y sus amigos “jugaron al secuestro”. Los secuestradores, dos niñas de 13 y dos jóvenes de 15 amarraron y agredieron al niño de seis hasta que lo mataron. Oigan esto: “amarraron al menor y le pusieron una vara en el cuello. Cuando el menor cayó al suelo le arrojaron piedras; luego, le encajaron una navaja en la espalda y lo arrastraron”.

Gamés no entiende por qué esta historia que desde luego renueva la fe de Gilga en el género humano ha sido tratada en los periódicos como “un juego”, si es obvio que se trata de un asesinato a sangre fría. En fon, gran historia para empezar la semana.

Johnny Ebrard

La lectora y el lector lo saben: René Cervera es candidato a diputado por el Movimiento Ciudadano por la vía plurinominal. Marcelo será suplente de Cervera, éste renunciará y, entonces Ebrard resurgirá de las cenizas, obtendrá fuero y plataforma para llevar adelante las ideas de fuste y fusta que caracterizan su trayectoria política. Mju.

Gil lo leyó en su periódico Excélsior: Cervera, uno de los hombres de confianza de Marcelo, afirma con gran sentido de la dignidad que Ebrard conserva sus derechos y que no puede ser sancionado dos veces con la misma pena por el Tribunal. Este episodio electoral al que se le ha puesto el nombre de “juanitización” de la política, en recuerdo del inolvidable acto en el cual Liópez llamó al estrado a Juanito y lo “nominó” para que después Clara Brugada fuera la delegada de Iztapalapa, este movimiento, decía Gil, retrata de cuerpo entero la calidad de los partidos pequeños y, bien pensado, también de los grandes. Noticia: Ebrard tiene un Juanito.

La máxima de Alberto Moravia espetó dentro del ático de las frases célebres: “Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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