Opinión

¿Nos debería preocupar China?

 
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China

China claramente tiene problemas económicos. Entonces, ¿qué tan preocupado debería estar todo mundo por el derrame de los infortunios del país hacia el resto de la economía mundial?

En general, he estado diciendo a la gente que nuestro grado de preocupación debería ser “no mucho”, aunque los derrames son una cuestión más importante para Japón y Corea del Sur. Pero Willem Buiter, economista de Citigroup, sugirió recientemente que los problemas de China podrían ser muy significativos para otros países, y podrían llevar a una recesión global (lea su análisis aquí: willembuiter.com/China2015.pdf).

¿Tiene razón?
Permítame empezar con el caso a favor de no preocuparse mucho, que se reduce al hecho de que la economía de China, pese a ser grande, sigue representando apenas una fracción de la economía global (aproximadamente 15 por ciento bajo los tipos de cambio del mercado, que tanto el Sr. Buiter como yo consideramos que es un número importante). Ahora, tenemos un modelo muy viejo (pero todavía útil) para ver la simple economía de la interdependencia: el multiplicador del comercio exterior. Imagínense un mundo con dos países, A y B, donde el A tiene una recesión. Esto causará que caigan las importaciones del país A provenientes del B, con un efecto contractivo sobre B. La contracción del país B lleva a una caída de las importaciones provenientes del país A, llevando a una mayor crisis en la economía del A, causando a su vez menos importaciones del país B, y así por el estilo.

Esto pudiera parecer un proceso explosivo, pero con números realistas, en verdad es convergente y, de hecho, los efectos posteriores deberían ser triviales. Las importaciones chinas del resto del mundo representan menos de 3.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del resto del mundo. Supongamos que China experimenta una caída de 5.0 por ciento en su PIB; dada una elasticidad del ingreso de 2, lo que es razonable, esto significaría una caída de 10 por ciento en las importaciones, pero esto es un impacto para el resto del mundo de apenas 0.3 por ciento del PIB. No es que no sea nada, pero no es tan importante. Sin embargo, con base en episodios como la crisis financiera asiática de 1997-98, mi sensación es que a menudo vemos mucho más contagio de crisis económicas de lo que puede explicar este tipo de modelo.

Entonces, ¿qué más podría pasar?
Es posible que una crisis económica china pueda hacer mucho más daño (a través de su impacto sobre el precio de las commodities) a otros mercados emergentes que lo que sugiere el análisis de arriba. Sigo trabajando en esto, aunque hasta el momento parece que no estoy encontrando mucho.

Otra posibilidad es una versión interna del acelerador financiero. Como lo señala el Sr. Buiter, muchos mercados emergentes parecen ser vulnerables gracias a deuda del sector privado en moneda extranjera (lo que fue tan mortal en Asia en 1997-98). Así que puede imaginarse que una caída en las exportaciones motivada por China podría causar una depreciación de monedas, lo que podría llevar a problemas financieros, lo que podría originar reducciones mucho más pronunciadas en el PIB de lo que sugeriría un multiplicador directo de exportaciones.

O tal vez podríamos ver alguna versión del contagio financiero que involucró a las economías emergentes en la década de 1990. Problemas en Brasil podrían hacer que los inversionistas recelen de otros mercados emergentes, lo que entonces haría crecer los diferenciales de interés y forzaría las medidas de austeridad fiscal que podrían empeorar la caída. O en lo que a eso respecta, al grado de que los mismos fondos de inversiones han estado comprando activos.

Twitter: @NYTimeskrugman

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