Opinión

Norberto: vimos el antes; pero, ¿cuál será el después del Papa?

 
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A bordo del Papamóvil, Francisco era acompañado por el cardenal Norberto Rivera. (AP)

La pregunta más importante de la visita de Francisco será, tan pronto aborde mañana su avión de Juárez a Roma: ¿Cuál es el antes y cuál es el después de su viaje pastoral a esta tierra? El antes ya nos lo describió: narcotráfico, corrupción, avaricia, soberbia, traficantes de la muerte, desunión entre obispos, explotación de la Tierra, cultura del descarte, soberbia e iniquidad.

Sería muy desconsolador que el después de su visita sea la venta de t-shirts, tazas de café, colecciones de DVDs con sus misas y homilías, y memes que lo ridiculizan rapeando. Tristísimo sería ver que la conclusión sea quién le tomó el mejor vídeo en el papamóvil o logró la mejor selfie.

El después de la visita pastoral del Papa ya no está en sus manos. Él se va mañana. De tal suerte, el después estará en las nuestras; y muy particularmente en las de la Conferencia del Episcopado Mexicano, ese cuerpo colegiado de obispos que promueve la fe católica en el país, y que tendrá que dar muestras de unión concretas, específicas, no discursivas.

¿Qué harán los obispos a partir de este miércoles, cuando Francisco ya no esté en México? ¿Cancelarán su comida de fin de semana en casa de los empresarios poderosos que los invitan a sus asados domingueros? ¿Se pelearán como hombres, cara a cara, y se pedirán luego perdón para fortalecer la unidad de la Iglesia? ¿Suscribirán colegiadamente un pliego de emergencia para evitar la explotación indiscriminada de la Tierra y el respeto a los valores y culturas indígenas, como sugirió ayer Francisco en Chiapas?

¿Qué tal que los Obispos decidan cancelar la misa de Norberto los domingos en Catedral, y den paso a nuevas formas que incluyan, por ejemplo, una misa dominical colegiada entre diez de ellos, en la Basílica de Guadalupe, donde nunca hable Norberto, sino alguno de los obispos a nombre de todos ellos, mostrando unión y un cambio específico después de esta visita pastoral? ¿Qué tal que en esa nueva misa dominical incluyan tres minutos de silencio para mirar en silencio a la Virgen? Francisco retó a los mexicanos a adoptar el silencio. ¿Cómo lo ejemplificarán ellos?

No nos confundamos: si un niño de los que besó el Papa el domingo se cura en los siguientes meses no faltará quien lo quiera vender como milagro. Pero milagro verdadero sería que los jerarcas de su Iglesia realicen acciones diferentes a partir de ahora. La Conferencia del Episcopado debe actuar distinto, debe sorprender a gobernantes; fustigar a delincuentes; deshonrar a los mirreyes y retar a la feligresía.

Los jerarcas de la Iglesia en México se fusionaron penosa y simbióticamente con los grupos de poder. Ojalá el paso del Papa por esta tierra les permita regresar al origen de su vocación.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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