Opinión

Nomás no

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Grecia (Reuters)

Al momento de escribir esto, se han contado 40 por ciento de los centros de votación en Grecia, y 61 por ciento de los votantes optó por el NO. Aunque los sondeos telefónicos daban una ventaja pequeña a esta opción, aparentemente ganará por bastante. Usted ya lo sabrá cuando lea esto.

Y tal vez también ya sepa cuál fue la respuesta de Europa, que es lo importante ahora. El referéndum fue convocado en contra de las reglas (para la Unión Europea debe haber al menos dos semanas entre el anuncio y la votación, y fue una semana; para la Constitución de Grecia, no se puede hacer referéndum en temas fiscales, y de eso se trataba), y la pregunta se refería a algo inexistente: la oferta de Europa que dejaba de existir el 1 de julio. Así que podemos decir que el referéndum fue más bien un voto de confianza al gobierno del primer ministro Tsipras, que ahora puede llegar con el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) o con quien sea, afirmando que 60 por ciento de los griegos confía en él.

Pero creo que eso no resuelve el problema de fondo, que consiste en una deuda que contrajo el gobierno griego durante los últimos 30 años, y que ahora no tienen con qué pagar. Más o menos votos no hacen más rico a Tsipras o a Grecia. Y creo que tampoco le dan fuerza política en la negociación. La deuda de un país se llama deuda soberana porque el país decide si paga o no, con o sin referéndum. Por eso quien presta a un país está aceptando la posibilidad de nunca recuperar su dinero. Ahora Tsipras puede decir que más de la mitad de los griegos ha aceptado ejercer su derecho soberano a no pagar. Y los acreedores ejercerán su derecho a prestarle a quien quieran. Y no van a querer prestarle a Grecia. Por algún tiempo.

Cuando un país ejerce su derecho soberano a no pagar, tiene entonces que rascarse con sus uñas durante el tiempo que tarden los acreedores en olvidarlo. Veía ayer en redes sociales opiniones acerca de cómo Argentina dejó de pagar y le fue muy bien. Pero eso ocurrió porque China les compraba mucho durante la primera década de este siglo.
Ahora ya no, y las cosas ya no están nada bien. Especialmente, porque los dólares no alcanzan. Ah, y el “corralito” le costó a los argentinos 60 por ciento de su ahorro. Además, Grecia no parece estar en condiciones de una recuperación parecida a la argentina. No tienen mucho para exportar.

La decisión más importante ahora es si el BCE ampliará la línea de liquidez de emergencia, indispensable para que Grecia pueda comprar cosas en el exterior, y para que los griegos puedan sacar parte de sus ahorros. Ampliar esa línea implica para el BCE aceptar que todo ese dinero adicional se sumará a lo ya perdido. O como se suele decir, le estarán echando dinero bueno al malo. No ampliarla implica empujar a Grecia fuera del euro. Y Tsipras y su gobierno podrán afirmar que han sido expulsados, porque ellos no se querían ir. Nada más no querían pagar, que no es lo mismo. Por cierto, la línea de crédito del BCE con Grecia tiene un pago para el 20 de julio, que tampoco podrá pagar ese país.

Finalmente, hay que recordar que lo que se haga con Grecia tendrá que hacerse con todos los países de la Zona Euro. Sea perdonarle deudas, expulsarlo de la zona o lo que se decida. Así que tal vez ahora deba haber un referéndum en el resto de Europa preguntando si están de acuerdo en que todas las deudas se olviden, o si prefieren olvidarse de Grecia. No sé si ese referéndum le gustaría a los que han festejado el de ayer.

Lo que viene no será agradable. Ah, y le recuerdo que no olvide a China.

Twitter: @macariomx

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