Opinión

No van a poder con Peña

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EPN.  (ilustración)

Peña Nieto se atrevió a echar por delante la reforma educativa, que tocó intereses políticos ilegítimos de todos los colores partidarios, guerrilla incluida.

El ruido contra ella parece crecer, pero no va a prosperar.

Si creen que con marchas y botellazos van a doblegar a Peña, no lo conocen.

Tampoco entienden las lecciones recientes. ¿Se acuerdan de Elba Esther Gordillo?

No es que Peña Nieto haya disfrutado con meterla a la cárcel, sino que había una razón superior y motivos para tomar esa medida.

El SNTE es ahora un colaborador indispensable de la reforma, pero no su propietario.

La CNTE ha salido en las calles y bloquea el 17 por ciento de las evaluaciones.

Son una evidente minoría que no entiende razones. Algo va a ocurrir, pero no van a ganar.

Por eso resulta anticlimático que un sector del PAN ataque al gobierno por el flanco educativo, cuando en 12 años le entregaron al sindicato magisterial la rectoría de la educación en México.

A Elba Esther Gordillo la convirtieron en una suerte de primera dama adjunta, con más poder político que el que ya tenía.

Al yerno de la profesora Gordillo le dieron la subsecretaría de Educación Básica, para hacerse cargo de las políticas educativas de toda la niñez mexicana.

En la primera administración panista le dieron la SEP a Elba Esther, en la persona de un adjunto suyo, luego diputado federal por el partido de la profesora.

¿Qué critican esos panistas? Tuvieron 12 años para desmontar el imperio de Elba Esther y la fortalecieron como nunca.

Por el estilo del político Peña Nieto, no es factible que frene la reforma o retroceda. Es demasiado importante lo que está en juego.

Por la calidad de la educación en las escuelas ya sabemos, de antemano, quienes son los predeterminados a los buenos sueldos y quienes van a ganar uno o dos salarios mínimos, apenas.

La mala educación es uno de los basamentos de nuestra escalofriante desigualdad.

Eso no se corrige por completo con la reforma educativa, pero es el inicio. Había que empezar algún día a remover los intereses enquistados en el aparato educativo nacional, donde se reparten centenares de miles de millones de pesos cada año, y decenas de miles de puestos administrativos.

Al gobierno le corresponde operar la reforma, pero la sociedad tiene que asumir su papel de respaldarla de manera activa, en todos los foros posibles. Lo mismo los partidos políticos.

México no se puede balcanizar con una porción de estados regidos por leyes diferentes en materia educativa, para no hacer enojar a los caciques sindicales.

La oposición a la reformas se vale. Pero boicotear mediante el chantaje de la violencia lo votado por amplia mayoría en el Congreso para mejorar la calidad de la educación, es jugar con fuego. Se van a quemar.

Twitter: @PabloHiriart

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