Opinión

No todo se resuelve con reformas

31 octubre 2013 5:2

 
Los datos ofrecidos por el Banco Mundial en su reporte Doing Business nos permiten llegar a la conclusión de que aunque México avanza, lo hace a un ritmo que lo deja atrás de los demás… al menos dos lugares.
 
El informe que presentó la institución multilateral este año incluye la variable “Distancia a la Frontera”, que es una medición absoluta de la calidad regulatoria que existe en el país.
 
Durante los últimos diez años México mejoró en casi 10 puntos esa calidad. De hecho, nuestro país ocupó el lugar 48 entre las economías que más avanzaron. No está mal si tomamos en cuenta que hay 189 economías que son evaluadas por el Banco Mundial. Pero no se ve tan bien si vemos que quedamos muy lejos de quienes más han mejorado.
 
Nos suenan distantes y ajenos, pero las economías que más han mejorado en el mundo en su calidad regulatoria son: Ruanda, país africano que ha logrado un extraordinario avance de 30 puntos, el triple que en México.
 
Y también están Georgia, Bielorrusia, Ucrania y Macedonia, que lograron escalar posiciones aunque queden lejos de los líderes todavía.
 
Aunque en el promedio general México está en la posición número 53, hay un factor elemental en el que estamos a la cola: el registro de las propiedades. El año pasado estábamos en el lugar 145 y este año caímos al 150.
 
Y, pese a los intentos de simplificación, la realidad es que las complicaciones para pagar impuestos nos colocan en el lugar 118 cuando hace un año estábamos en la posición 114. Note que el estudio del Banco Mundial no juzga lo estimulante o no del sistema fiscal, sino la facilidad para operar con él, y en ese terreno, todavía tenemos un déficit.
 
En los últimos meses, la discusión se ha concentrado fuertemente en el tema de las reformas estructurales y con frecuencia nos hemos olvidado de que en el día a día de la operación de los negocios, las regulaciones pueden ser tan importantes o a veces más que las tasas de impuestos o el costo de la energía y las telecomunicaciones.
 
Y en esa materia hay muchas asignaturas pendientes. La buena noticia es que, por ejemplo, mejorar los catastros o facilitar los procedimientos judiciales para hacer exigibles los contratos, no tienen que pasar por una reforma constitucional sino que mayormente tienen que ver con reglamentos o prácticas de la autoridad.
 
La mala es que muchos de ellos les tocan a las autoridades locales o el Poder Judicial, en los niveles estatales o municipales, y mejorar en esos ámbitos, implica en diversas ocasiones, cerrar espacios a la corrupción, lo que genera resistencias de una capa de administradores públicos que han lucrado por décadas con el poder de dar permisos o hacer trámites.
 
Pero si queremos que la competitividad del país mejore será necesario un esfuerzo del mismo calibre del que se ha hecho para pasar las reformas estructurales.
 
Veremos si efectivamente hay la decisión de hacerlo.
 
Apuesta electoral
 
El PAN sabía que no podía echar para abajo la reforma hacendaria que contaba con el respaldo del PRI y del PRD, pero buscaba elevar los costos políticos de ambos partidos por aprobar alzas de impuestos.
 
Además, adentro de Acción Nacional, el grupo más cercano a Madero aprovechó la ocasión para mostrarse lejano al gobierno y quedar en mejores posibilidades para competir por la presidencia nacional del blanquiazul.
 
Pese a los duros calificativos que se usaron entre los legisladores, la realidad es que de todas partes sabían que se trataba de un teatro, en donde cada quien trataba de sacar la mejor raja política a lo que ya estaba decidido.
 
En las próximas semanas, será el turno del PRD para capitalizar políticamente el posible rechazo a la reforma energética, aunque saben de antemano que no podrán echarla para abajo debido al respaldo que tiene del PRI y del PAN.
 
No nos sorprendamos. La política, aquí y hasta en China, es casi siempre así.
 
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