Opinión

No todo es miel sobre hojuelas

 
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La recuperación reciente de los mercados globales después del ajuste derivado del resultado del Brexit es tan sorprendente como el propio resultado de la salida del Reino (Des) Unido de la (Des) Unión Europea.

Varios de los activos que presentaron caídas importantes ante la sorpresa de la salida se han recuperado de manera significativa, aunque hay algunos activos que podrían estar advirtiendo algo que no va bien.

Por lo pronto presentamos aquí cuatro indicadores que consideramos relevantes para medir el entorno de la actividad económica.

El primero de ellos es el Índice ISM de la Asociación de Gerentes de Suministro de Estados Unidos para el sector manufacturero que para junio está reportando una mejoría al aumentar a 53.2 unidades, empujado principalmente por mayores pedidos en la industria.

Después de siete meses de situarse por debajo de 50 unidades, los últimos cuatro datos señalan expansión.

El segundo es nuestro indicador Bursamétrica Anticipado de México (IBAM) para mayo, que se ubicó en 180.67 unidades (Índice General) vs. 174.74 unidades de abril (cifra revisada), reflejando un incremento del 4.95 por ciento nominal anual (vs. 3.88 por ciento anual de abril), lo que implica que la economía en su conjunto se aceleró respecto al ritmo de variación reportado en el mes previo. En este mes el subíndice de servicios continúa creciendo notoriamente en su actividad al aumentar en9.66 por ciento anual vs. 11.94 por ciento de abril; en este rubro se destaca la desaceleración de las ventas de la ANTAD a tiendas comparables (2.9 por ciento real anual vs. 9.90 por ciento de abril) y las ventas de automóviles (19.22 por ciento vs. 24.91 por ciento en abril), apoyadas por un incremento de alrededor de 8.0 por ciento anual que estimamos en las remesas familiares.

El subíndice industrial continuó dando números negativos al decrecer 0.47 por ciento anual, pero menos que en abril cuando bajó en una mayor proporción, 4.27 por ciento anual, debido a la baja de la producción de Pemex (2.9 por ciento anual) y a la caída en la producción automotriz de 3.08 por ciento, mientras que la de abril decreció en 4.87 por ciento anual. La producción industrial de Estados Unidos cayó 1.40 por ciento anual.

Con las cifras del IBAM, Bursamétrica estima un incremento en el IGAE de mayo de 3.2 por ciento anual. En la producción industrial estamos estimando un incremento de 1.71 por ciento real anual para mayo.

Con estos estimados, calculamos un crecimiento en el PIB de 2.5 por ciento real anual para el segundo trimestre de 2016. Para todo el año prevemos un crecimiento de alrededor de 2.4 por ciento real anual en el PIB y de 1.0 por ciento para la Producción Industrial. El Inegi publicará este 8 de julio la producción industrial y el 26 de este mismo mes reportará el IGAE de mayo.

El tercer indicador, también positivo, es el de las remesas familiares a mayo: sumaron dos mil 478 millones de dólares, creciendo a 13 por ciento anual respecto a mayo del año pasado, una cifra interesante. Si se repitiera en doce meses, significaría un flujo anual de 29 mil 700 millones de dólares, lo que sería la cifra más alta de la historia. Las remesas familiares podrían ser en este año el segundo ingreso de divisas más importante en nuestra balanza en cuenta corriente con el exterior.

Lo interesante es que si al incremento en términos de dólares le agregamos el repunte en el tipo de cambio que es de alrededor de 20 por ciento al aumentar de 15 pesos por dólar a 18 pesos, el aumento compuesto del flujo en término de pesos es de 35 por ciento, lo que implica una inyección de recursos muy importante para nuestro mercado interno.

Ante estos tres buenos datos, que favorecen el desempeño de nuestra economía, los indicadores del IMEF reportaron una caída importante para junio.

Tanto el indicador de la manufactura como el de los servicios, ¿que estarán descontando que constatan una percepción muy negativa del entorno por parte de los encuestados?

El otro factor que no checa con la recuperación de los mercados globales es la tasa de los bonos del Tesoro a 10 años, que el viernes pasado tocaron el nivel más bajo de la historia. Hace unos años, en pleno apogeo de las políticas cuantitativas de la Reserva Federal, en mayo de 2013, la tasa de los bonos llegó a ubicarse por debajo de 1.50 por ciento anual.

Esto se podía explicar por la exagerada creación de dólares que implicaba el programa monetario de la Fed. La liquidez creada
en abundancia implicaba una sobredemanda de los bonos del Tesoro, lo que hacía bajar artificialmente su tasa de rendimiento. Pero lo que se está registrando ahora, un nivel de alrededor de 1.45 por ciento anual, podría implicar el descuento de una recesión futura en Estados Unidos.

Twitter: @EOFarrillS59

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