Opinión

No serán suficientes las reformas estructurales

07 agosto 2013 5:18

 
 
No van a ser suficientes las reformas, como la energética que ya viene, o la de telecomunicaciones, que necesita aterrizarse.
 
Vamos a necesitar también cambios en las instituciones y en la cultura.
 
 
Imagine por un momento, que gracias a la apertura a la inversión privada en la producción de shale gas, dentro de 5 años, en el norte de la República, empresas nacionales y extranjeras empiezan una intensa actividad de exploración y producción… pero que los herederos de los 'Z' –quienes sean- llegan a extorsionar.
 
 
Ya tienen experiencia. Lo hicieron con la explotación de gas en la Cuenca de Burgos.
 
Con ese cuadro, la reforma funcionaría solo a medias o menos.
 
Los problemas de seguridad en esas zonas bien podrían inhibir la llegada de inversionistas privados.
 
 
O bien, imagine que el sindicato petrolero impidiera que las empresas privadas desarrollaran actividades, salvo que le pagaran la conocida 'cuota de desplazamiento'.
 
 
En esos casos, por referir solamente un par de ejemplos, la mejor de las reformas podría atorarse con la realidad, con las instituciones y la cultura que impiden que las cosas funcionen.
 
 
No quiero ser malentendido. Es necesario que la Constitución y las leyes cambien, pero hay que tener claridad de que esa modificación no va a ser suficiente para que el país cambie.
 
 
Déjeme ir a otra reforma, que vendrá en algunas semanas, la hacendaria.
 
 
Hay algo que ninguna modificación legal obtendrá: el cambio de nuestra cultura tributaria.
 
 
En algunos países, dejar de pagar impuestos es incluso un motivo de vergüenza social. Aquí puede ser hasta un orgullo que se airea abiertamente si se tiene respaldo de expertos en darle la vuelta a la legislación fiscal.
 
 
Hay dos factores que explican este comportamiento. El primero es nuestra falta de convicción, como sociedad, de que los recursos que maneja el gobierno son bien empleados.
No se trata sólo del tema de la corrupción sino de la eficiencia y de la asignación inteligente.
 
 
Si los propios diagnósticos oficiales reconocen que hay cientos de miles de millones de pesos empleados en subsidiar a los que no lo necesitan (como en la gasolina o la tasa cero del IVA); o si hay 'toneladas' del gasto corriente asignadas a actividades estrictamente burocráticas, queda la duda de si lo mejor es que el gobierno maneje más recursos a través de una reforma fiscal.
 
 
Si tuviéramos la convicción de que no hay mejor asignación que al sector público, tenga la certeza de que el cumplimiento tributario sería mucho mayor.
 
 
En todo este cuadro, además, hay algo que está fuera de los resortes de la autoridad federal: el comportamiento de las autoridades locales, que son las que están más cerca del ciudadano.
 
En esos casos, la corrupción y la ineficiencia son todavía mayores. Obviamente no hay que aguardar a que cambie la cultura para que se modifiquen las leyes. Hay que eludir el dilema del huevo y la gallina.
 
 
Pero hay que tener claridad de que para que tengamos una recuperación de la producción de hidrocarburos y tarifas más bajas de la energía, se necesitan otros cambios que van a trascender lo que las reformas constitucionales contienen.
 
 
Ya Dios proveerá.
 
En este asunto de la cultura del que hablábamos, vale la referencia a los datos de una encuesta que ayer dio a conocer Consar.
 
 
Sólo 34 de los adultos en México tienen el hábito de ahorrar. Otra vez nuestra cultura.
 
 
¿Prepararse para el futuro? ¿Para qué? Ya Dios proveerá.
 
 
Como si Dios no tuviera cosas más importantes que hacer que estar cubriendo nuestra imprevisión… ¿no le parece?
 
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