Opinión

No sé...

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Grecia

No sé cómo habrá amanecido hoy lunes. El viernes las cosas no terminaron bien. En China, el mercado de valores sufrió su peor caída en su breve historia, 7 por ciento en un solo día. En Europa, Grecia decidió levantarse de la mesa de negociación que tenía con el Eurogrupo e inventar un referéndum para el próximo domingo. Las dos cosas deben incrementar la volatilidad, así que hoy ése debe ser el determinante en todo el mundo.

Aunque creo que China es la amenaza más importante, la información es mucho más complicada y escasa, de forma que hoy me concentro en Grecia. Como ya habíamos comentado aquí, la solución al problema griego es prácticamente imposible. Durante muchos años ese país vivió por encima de sus posibilidades, y ahora se niegan a aceptar las consecuencias. Y como es costumbre, abundan las personas que defienden a Grecia porque suponen que los acreedores son malas personas, nada más por el hecho de ser acreedores.

En todas las crisis, se acostumbra enfatizar el sufrimiento de la población haciendo una comparación extraña. Se dice que hay una gran contracción de la economía, porque se compara la situación actual con la que había justo antes, que es precisamente resultado de los excesos. Así, al comparar el ingreso actual de los griegos con el de 2008, hay una caída de 14 por ciento (medido a paridad de poder de compra). Pero si se mide contra su ingreso al entrar a la UE, resulta que tienen un crecimiento anual promedio de 3 por ciento, nada malo.

Un segundo argumento, muy popular en redes sociales, es culpar a Europa, por ser incapaz de rescatar a un país que apenas representa poco más del 1 por ciento del PIB total de la Unión. En esta perspectiva, borrar la deuda no tendría mayor efecto, y se ahorraría el sufrimiento de los griegos. Esta postura no tiene sentido. Si las obligaciones se van a eliminar cuando alguien sufre, no son tales. Y sin cumplimiento de compromisos, todo el sistema financiero, es decir la economía mundial, se viene abajo. Además, como decíamos en el párrafo anterior, hay que comparar con la base original, y no con la última ilusión.

Finalmente, el gran acto de demagogia de Tsipras. Puesto que ya no tenían otra salida que aceptar la oferta del Eurogrupo, decidieron salirse de las negociaciones, pero cargarle el costo al grupo. Ahora parecerá que la discusión es entre los acreedores y la democracia griega. Pero eso es falso. Si la idea era poner a votación la propuesta, pudieron hacerlo desde hace tiempo. Ahora se votará después de una semana de control de capitales y crisis. Además, la misma democracia a la que Tsipras apela es la que legitima al resto de los gobiernos europeos. Cada gobernante tiene votantes a los que se debe.

La propuesta de los acreedores vence mañana, de forma que el referéndum queda en el aire. Si los griegos deciden aceptar el plan de los acreedores, que ya no existirá, entonces varios países, incluyendo Alemania, tendrán que poner a votación en sus propios congresos la reactivación de la propuesta. Todo esto debe quedar antes del 20 de julio, que se vence el pago que Grecia debe hacer al Banco Central Europeo. No pagar implicaría la salida definitiva de Grecia de la zona euro.

Después de 35 años de gobiernos irresponsables, llego éste, que es insensato. Y llegó con 36 por ciento del voto, pero sacrificará al 100 por ciento. Aprendamos en cabeza ajena.

Twitter: @macariomx

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