Opinión

No se requiere cambio constitucional: Carstens

 
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Agustiín Carstens

ACAPULCO.– Luego de la férrea defensa que hizo el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, de la coordinación de su institución con el Ejecutivo federal –enfatizando que eso no mina la autonomía del instituto central–, le pregunté si no era necesario que ese mecanismo estuviera amparado en la Constitución. ¿A qué me refería yo? A que sea la Carta Magna la que les obligue a coordinarse.

Carstens respondió que no, y que el suceso del 17 de febrero pasado, cuando al alimón Hacienda y Banxico anunciaron la subida de las tasas de interés y el recorte de 132 mil millones al gasto público ocurrió por la magnitud del choque externo y por la fuerte volatilidad que los mercados experimentaban. De acuerdo a Carstens, el mandato de la Constitución a Banxico para mantener el poder adquisitivo del peso, es una actividad que le ha sido delegada y que no entra en conflicto con el deseo de su instituto de hacer anuncios simultáneos con Hacienda.

Algunos banqueros me comentaron durante la Convención Bancaria que detectaban presiones del gobierno hacia el Banco Central, y que de ahí se derivaba la famosa 'coordinación'. Otros tienen la impresión de que Carstens había advertido de que se activaran mecanismos de contención desde el gobierno, pero que no le hacían caso. Yo no lo veo así. Esas apreciaciones se inscriben más en la lógica de quienes en cada moreno detectan un moro con tranchete.

El gobernador Carstens está auténticamente preocupado por el entorno internacional. Sus valoraciones respecto del desplome del comercio internacional en la mayoría de los países que integran la OCDE son sumamente pertinentes. De hecho, cuando le pregunté si le preocupaba el arribo de alguno de los personajes antilibre comercio a la presidencia de Estados Unidos, regresó al punto anterior, enfatizando que la caída del comercio internacional era el problema.

Carstens y Videgaray inauguraron de facto una nueva etapa en la economía mexicana este año. No por la subida de tasas, ni por el millonario recorte, sino por la coordinación con la que lo hicieron. ¿De qué se sorprenden los mercados?, sugiere el gobernador, cuando de hecho él mismo reconoce que estos anuncios conjuntos no se habían hecho en años… y no se descartan hacia el futuro.

Creo que será fundamental observar de aquí a 2018 la forma en la que se expresa esta nueva etapa de coordinación. También será clave preguntar cuánto durará, si finalizará cuando lleguen a su término el gobierno de Enrique Peña o la designación de Agustín. Aunque, reconozcámoslo, la pregunta más inquietante hacia el futuro es: ¿qué pasaría con esta nueva forma de coordinar política monetaria y fiscal si hubiera en México un gobierno de López Obrador?

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