Opinión

No se culpe a
Osorio Chong

    
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Miguel Ángel Osorio Chong

Hace algunas semanas, el diario The New York Times publicaba una editorial acerca de la confianza en el presidente Trump. ¿Qué tanto confía Estados Unidos en su presidente? Decía que el único valor de esa figura de poder era su credibilidad, nada más. El líder de una nación debe tener la confianza de su pueblo, tal vez no haya coincidencias en sus decisiones, pero debía existir la certeza de que siempre decía la verdad. Este razonamiento no sólo aplica para el país vecino.

Ayer, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fue un paso más allá: no se conformó con pedir algo de por sí imposible
–confianza–, pidió tener FE en la PGR.

“Hay que tener fe en la institución, fe en el trabajo que van a realizar y esperar a que el proceso siga, y derivado de ello entonces el juez, la jueza que le toque este tema, y otros, pueda resolver conforme a la ley”, señaló. ¿En serio?

El número dos del gobierno mexicano transformó un acto de justicia en algo casi religioso. Según el secretario de Gobernación, la justicia no llega a través de las leyes sino como algo que nos rebasa, algo que toca lo divino. En México se combate la corrupción como un milagro, más que con trabajo y eficiencia. ¿Quieren que se haga justicia en el caso Duarte? Prendamos una veladora, tengamos FE, porque la primera audiencia del exgobernador en México fue INFERNAL.

Su propuesta clerical cae en la burla. Cómo se nos puede pedir confianza en una dependencia como la que encabeza Raúl Cervantes, que hace una semana reconoció la incapacidad de sus ministerios públicos para resolver casos del Nuevo Sistema Penal –ese donde se está procesando a Javier Duarte–. Según datos dados a conocer por Animal Político, siete de cada 10 carpetas de investigación se quedan sin resolución. Y de las tres que sí se 'resuelven', 84 por ciento termina en un archivo, pues la policía de investigación se abstiene de proceder o no tiene elementos suficientes para que el caso termine ante un juez. Vergonzoso.

Un documento firmado por Raúl Cervantes al que este portal tuvo acceso, reveló que uno de cada tres fiscales de la PGR llegan al puesto por 'designaciones especiales'; es decir, no son funcionarios provenientes del servicio profesional de carrera. ¿Hay que tenerle FE a esa dependencia que reconoce su propia mediocridad?

Y saltemos de los datos a los casos reales. Grandes tragedias nacionales en las que no hay resoluciones: ocho personas ejecutadas en un operativo policiaco en Nochixtlán, seis carpetas de investigación abiertas y ningún detenido como responsable.

La desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, una versión inverosímil de qué pasó con los jóvenes, casi tres años de preguntas sin respuestas y aunque sí hay detenidos, no hay ni condenas ni responsabilidad de altos mandos.

Masacre en Tlatlaya de cuando menos 15 civiles que fueron ejecutados extrajudicialmente, una escena del crimen que se comprobó fue alterada, un intento por criminalizar a las víctimas y la liberación de soldados involucrados porque, de nuevo, la PGR no tuvo elementos para acreditar su responsabilidad.

Palmarito, otra ejecución extrajudicial en la que la PGR, en un primer proceso, no fue capaz de probar que el arma del acusado estaba relacionada con el crimen.

Más de 28 mil personas desaparecidas en el país, sin pistas ni de ellos ni de quienes podrían ser responsables de que no estén con sus familiares. ¿Así o más fe, secretario Chong?

Aunque pensándolo bien, tiene razón el secretario de Gobernación: si en lugar de fe apeláramos a la lógica, nadie podría creer en la Procuraduría.

No se culpe a Osorio Chong, lo único que nos queda para sobrevivir este sexenio es lo divino. De las leyes terrenales, y mucho menos de las de este país, no podemos esperar nada más.

Twitter: @jrisco

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