Opinión

No se azoten; 2.7%
es buen crecimiento

Me niego a aceptar la borreguez que reza que el gobierno es el responsable del crecimiento económico. Me niego. Ahora resulta que una cifra, la del crecimiento del PIB, se ha convertido en el rasero con el que medimos toda la acción gubernamental. El sexenio pasado era el número de muertos. Ahora, es la tasa del crecimiento. No.
Dicta el rebaño que el gobierno tiene la culpa. Hordas de individuos con formación económica así lo creen. Se instalan en su púlpito y diseccionan las mil cosas en las que el gobierno se equivocó estos 18 meses: que si tardó mucho en rectificar la cifra del PIB; que si fiscalmente se dañó a todo el aparato productivo; que si omitió tal cosa… Darle algún crédito no entra en su raciocinio (pobres de sus hijos cuando obtengan “siete” en alguna calificación; no perdonarán la imperfección y habrá traumas y dolor).

Pero crecer a una tasa de 2.7 por ciento, como proyectó Hacienda el viernes, no es despreciable. Veamos. En el más reciente World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional se proyecta que Brasil crecerá este año 1.8 por ciento (con todo y Copa del Mundo); que Rusia (uno de los BRIC), lo hará a una tasa de 1.3 por ciento; que toda la zona euro lo hará al 1.2 por ciento, y que Sudáfrica lo hará al 2.3. Un grupo llamado “Europa Emergente” crecerá al 2.4 por ciento. Pues bien, México crecerá más que todos ellos.

A ver, seamos claros: el crecimiento de 2.7 por ciento no es deseable, es mediocre. Cierto. El gobierno generó expectativas incorrectas al enfatizar su pronóstico de 3.9 por ciento para este año y al sobrevender la idea de que las reformas estructurales generarían crecimiento. También cierto. Asimismo, el gasto público ha sido ejercido a cuentagotas desde el inicio de la administración. Cierto también. Pero esto no es una catástrofe.

¿Cuál es el escenario idóneo, sabiendo ahora que con Enrique Peña estamos creciendo a una tasa promedio anual de 1.9 por ciento para los dos primeros años de gobierno —exactamente la misma a la que crecimos con Felipe Calderón—? El diálogo. Las cosas no cambiarán con una reforma estructural más; o por una determinada ley secundaria que se apruebe este verano. No. El crecimiento vendrá cuando los principales dos involucrados —gobierno e iniciativa privada— se sienten a resolver la ecuación con el foco en la sociedad.

Azotados habrá muchos durante estos días, diciendo que es increíble que no crezcamos al 5 por ciento, como lo merecemos y necesitamos. Que se azoten. Allá ellos. Pero no resolverán el problema. Lo que se requiere es un manejo de expectativas certero, sobre todo si queremos seguir siendo atractivos para la inversión nacional y, especialmente, para la extranjera.

Twitter: @SOYCarlosMota