Opinión

No sabemos qué hacer con nuestras libertades

 
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Las redes sociales que tienen la capacidad de ampliar casi cualquier cosa, llegan en estos días a decirnos que 21 millones de veces ha sido visto un video clip que pone en el cuadrilátero de las discusiones una de nuestras más preciadas libertades: la de expresión. Se trata, como muchos sabemos, de una canción en la que aparece una pareja en donde ella termina por ser maltratada, torturada y finalmente quemada.

Sí, se trata de una abierta invitación a ejercer violencia gratuita en contra de “las mujeres que se portan mal”. Y a partir de ese prejuicio, entre cantos y música, la misoginia campea hasta convertirse en el himno de quienes por su vestimenta, perfil psicológico y actuar, bien pudieran considerarse como narcotraficantes o tratantes de mujeres destinadas a la prostitución. ¿Debe prohibirse o limitarse ese video después de que ha recibido más de 21 millones de visitas o no? La libertad de expresión es un pilar sustantivo de la democracia. Lo he escrito y defendido en estas páginas; he recuperado la frase de Madison, el redactor en jefe de la Constitución norteamericana en donde señala que esa libertad debe ser la primera ya que sobre ella se asientan todas las demás.

Concretamente, ese video en el que la mujer y la vida son sometidas al ejercicio del capricho, la vanidad y la estulticia, ¿puede seguir llegando a todos los rincones del país e incluso extenderse por todo el planeta?

Hay que entender que la libertad de expresión no es un valor único, indivisible o absoluto. Y cuando esa libertad es una exaltación de la podredumbre, debe ser acotada e incluso sometida a un análisis jurídico legal y social. Habla bien de una sociedad que decide autorrevisarse y con ello obtener beneficios que redunden en sus componentes. En ese video participaron policías de Zapopan, Jalisco, y la filmación de Fuiste mía de un compositor llamado Gerardo Ortiz se realizó donde operaba un casino clandestino en el que hubo una singular balacera en noviembre de 2014 cuando se arrestaron a 12 personas; ahí fueron incautados un rifle AK 47, lanzagranadas, un rifle AR-15, 120 tiros útiles y un cargador de disco doble así como cinco pistolas.

Si bien el video clip es francamente despreciable, no lo son menos los que diariamente están al alcance de la población infantil, adolescente y hasta de la tercera, cuarta o quinta edad, en la televisión comercial que incluye películas y series de violencia semejante. Todos los días vemos cómo seres humanos son abusados, perforados por balas, cuchillos o lanzas; son destrozados con mazos y serruchados o colgados. Las variables son infinitas y su programación se repite a través de servicios que pueden llegar a tener más de ciento cincuenta canales de exposición. De este inventario no se dice nada; se acepta como formas propias del talento y de la creatividad de sus hacedores.

Otra libertad, la de transitar en la ciudad capital, bien pronto será limitada a partir del 5 de abril hasta el 30 de junio. Las autoridades aplicarán un parche, un paliativo. Se nos dijo que los automóviles que tienen buen y excelente mantenimiento y que no contaminan, tendrían calcomanías cero y doble cero.

Pues bien, esos autos dejarán de circular obligatoriamente un día a la semana, igual que los que contaminan: camiones de carga, recogedores de basura, camionetas combis, vehículos que expelen chimeneas de humo y cuentan con placas de servicios del DF. El próximo martes, el programa Hoy No Circula se aplicará sin importar el modelo, las condiciones del vehículo, holograma, haya o no contingencia ambiental.

Las autoridades no hablan de cómo desde decenios anteriores han estimulado el uso del auto particular sin fijarse el objetivo de ofrecer servicios públicos de transporte eficiente… y esto continúa. No hay proyecto urbano ni de vialidad, no se tocan otras fuentes de gases ni de CO2 contaminantes pues esto requiere planeación y toma de decisiones inteligentes. Lo fácil y vistoso es limitar una de nuestras preciadas libertades, la de trasladarnos y movernos con toda libertad, tal y como corresponde a una democracia.

Twitter: @RaulCremoux

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