Opinión

No reelección

 
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Edgar Elías Azar, titular del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. (Cuartoscuro)

El Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal deberá realizar, conforme a reglamento, la renovación de su presidente.

Concluye el periodo del actual magistrado presidente, Édgar Elías Azar, quien ya encabezó el máximo órgano jurídico del Distrito Federal por 8 años consecutivos, uno natural y otro por reelección. Pues no contento con ello, Don Édgar pretende doblar el reglamento una vez más e instalarse por un nuevo periodo de cuatro años.

Bastaría con decir que no hay antecedentes históricos en el Tribunal capitalino, o que la trayectoria y reputación de Elías Azar a lo largo de estos años, lo hacen prácticamente inelegible. Sin embargo, con sonoro cinismo o dominio de los votos de sus colegas –quienes probablemente le deban el cargo al propio presidente– Édgar Elías Azar pretende reelegirse.

En México tenemos esta desastrosa costumbre de encumbrar a posiciones de liderazgo a personajes que se “acomodan” en la silla.

Revise usted la larga lista de líderes sindicales cuyo promedio en la secretaría general es superior a los 18, 20 ,25 y más años. Ejemplos preclaros de liderazgo democrático y al servicio de sus agremiados.

Édgar Elías Azar se ha contagiado del peligroso virus de la longevidad en cargos públicos. A su juicio, muy respetable, tiene los merecimientos y las capacidades para extender su presidencia un periodo más. Pero el sistema de justicia en el Distrito Federal es altamente ineficiente, no sólo por el retraso en la resolución de miles de expedientes, en los reos sin condena, en la torpe ejecución de jueces incompetentes y corruptos, sino sobre todo, porque la demanda urgente de justicia en la capital es infinitamente mayor en volumen y en calidad, a la capacidad de los tribunales y juzgados.

Elías Azar es conocido por intervencionista en juicios y procesos, gira órdenes a los jueces para que dicten sentencia en el sentido y dirección que al presidente del Tribunal interesa. Es sabido que cuenta con un grupo de abogados que funcionan como radares de juicios y casos por litigios donde existen en disputa cantidades multimillonarias. Esos abogados informan al presidente, quien de inmediato presta atención y “ofrece” sus servicios para agilizar los engorrosos trámites a cambio de jugosas cantidades.

Es inolvidable su postura en relación al documental “Presunto Culpable” hace poco más de 5 años, que exhibió de forma transparente el nivel de corrupción del aparato de justicia en el Distrito Federal. Promovió una votación para retirar la película de pantalla, y después encabezó una persecución en contra de los directores y productores del documental.

Elías Azar ya modificó la ley una vez para reelegirse en 2011 y continuar por un segundo periodo, donde el beneficiado fue él mismo y no un futuro presidente del Tribunal, es decir, se hizo la reforma jurídica a modo. Ahora, una vez más, quiere permanecer por un tercer periodo y ser reelecto, bajo el pobre argumento de la modificación de los periodos y tiempos del cargo. Es inaudito, cuando la corrupción galopante en el aparato de justicia capitalina, es conocida por abogados, litigantes y despachos.

Elías Azar tiene un pobre desempeño como juez cuando liberó a policías criminales en el caso de Tepito y al propio Tranquilino hoy señalado como presunto responsable del caso Narvarte.

Resulta inadmisible que un personaje de este perfil, pueda siquiera, ser considerado para ocupar una vez más, una posición como juez o magistrado.

Twitter:@LKourchenko

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