Opinión

No nos olvidemos de la corrupción cotidiana

 
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Corrupción. (irving)

Hoy los mexicanos estamos escandalizados por los niveles que ha alcanzado la corrupción en los gobiernos locales. La detallada descripción de Raymundo Riva Palacio, en estas páginas, sobre la corrupción en el estado de Veracruz es para película o serie de televisión. Sin embargo hay otra corrupción, menos noticiosa, pero de mayor impacto para la vida de los ciudadanos, que es la corrupción cotidiana de que somos víctimas cuando vamos a realizar un trámite o solicitar un servicio o tenemos contacto con la autoridad.

Desde hace algunos años el INEGI mide las experiencias de corrupción, desde la perspectiva de la víctima del cohecho, en la realización de una serie de trámites, pagos, solicitudes de servicios o contacto con las autoridades que el ciudadano reportó haber realizado. Es decir, no se trata de que si yo pienso que hay corrupción o que si la vecina de la prima de un amigo que dijo que había corrupción; la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) busca captar experiencias de corrupción.

La ENCIG mide la corrupción cotidiana que vivimos los ciudadanos en los servicios públicos básicos, como la recolección de basura; en los servicios públicos bajo demanda, como la atención medica; en los pagos, como el predial; en los trámites, como los que hacemos ante el Registro Público de la Propiedad o los actos de autoridad, como las multas por faltas administrativas o los incidentes de tránsito.

La ENCIG estima que en el 2015 la tasa de prevalencia de corrupción fue de 12,590 víctimas por cada 100 mil habitantes; mientras que la incidencia fue de 30,097 actos de corrupción por cada 100 mil habitantes. Como era de esperarse, el tramite con el mayor porcentaje de experiencias de corrupción fue el contacto con autoridades de seguridad pública con un 55.2%, seguido de los trámites ante el ministerio público (23.7%), los trámites para abrir una empresa (22.4%) y los trámites ante juzgados o tribunales (21.8%).

En la ENCIG sólo se contemplan actos de corrupción en actividades relacionadas con la vida cotidiana de los hogares; no obstante, este año el INEGI con el apoyo de COFEMER está realizando una encuesta que permitirá detectar dónde están las experiencias de corrupción que impiden el correcto desempeño de las empresas.

La información que proveen estas encuestas no debe perderse de vista en el Sistema Nacional Anticorrupción, ya que puede ser la base para impulsar una agenda que permita combatir la corrupción que sufren todos los días los ciudadanos y las empresas por servidores públicos que aprovechan cualquier posición para extorsionar y sacar provecho personal a costa de los demás.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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