Opinión

No necesitamos humanos

 

Circula en la red, desde hace unos días, un video titulado “Humans need not apply”, que se traduce como “humanos, no soliciten”, o más correctamente, “no se necesitan humanos”, como en un anuncio de empleo. El video fue producido por cgpgrey.com, y ahí puede usted verlo. Son 15 minutos en los que nos alertan del profundo cambio en la economía que implican las tecnologías de información y comunicaciones, TICs.


En breve, el video va explicando cómo muchas actividades realizadas por humanos han sido reemplazadas por máquinas, logrando con ello una vida mejor para todos. Sin embargo, alertan, lo que ahora ocurre es diferente, no se trata de ayudar a los humanos con máquinas más fuertes o rápidas, sino de hacerlo con máquinas que pueden sustituir la capacidad humana más preciada: pensar.

Paulatinamente, el video va mostrando cómo las TICs han permitido reemplazar a los humanos en muchas actividades rutinarias y simples, e informa cómo estamos llegando al punto en que pueden sustituirse algunas no tan simples ni rutinarias. El video está en inglés, pero puede usted activar los subtítulos en ese mismo idioma, y después elegir que sean traducidos al idioma que prefiera. Y sí, eso ocurrirá automáticamente, hecho por una máquina. O más bien, hecho por una secuencia de instrucciones que existen en esa misteriosa cosa llamada “nube”.

El video utiliza como referencia narrativa la manera en que los caballos fueron sustituidos por los autos, lo que los ha dejado como simples auxiliares del entretenimiento. Quedan muy pocos, y hay menos burros, que están en riesgo de extinción, aunque suene extraño. El ejemplo de los caballos tiene lógica en la sustitución de fuerza bruta, y trasladado al tema de instrucciones sencillas, es fácil extenderlo a muchas actividades humanas. Pero el video no se queda aquí, y explica cómo otras actividades están siendo ya reemplazadas. Actividades que uno no imaginaría: medicina, leyes, música, periodismo.

Es un video muy bien hecho, que cierra de forma menos tétrica de lo que uno podría pensar durante los 15 minutos. Esa breve nota de optimismo, o de esperanza, creo que ya nadie la escucha, después del apabullante argumento previo. Si usted entra a verlo a través de la página que le comento, encontrará recomendaciones de libros sobre el tema, algunos de los cuales ya hemos comentado. Es más, si usted me ha hecho el favor de acompañarme los últimos años, sabrá que éste es un tema recurrente en mis escritos.

Ya no se crean empleos, ni se crearán. Lo que el video ilustra muy bien es que esa forma de producción típica del siglo XX está dejando de existir. Esto no significa que ya no haya forma de ganarse la vida, sino que no será como estamos acostumbrados a hacerlo. El video cierra, le decía, preguntando cómo hacer compatible el avance tecnológico con el equilibrio social.

La respuesta, me parece, ya la tenemos. Durante el siglo XX los seres humanos han reducido su tiempo de trabajo como nunca antes. Hoy hay tiempo libre en abundancia. Bueno, pues eso es lo que hay que hacer. Olvidemos los empleos, las jornadas de ocho horas, cinco días a la semana. Con 15 o 20 horas por semana es más que suficiente para muchas actividades. Eso libera tiempo, que es negocio, y abre espacio a millones de personas que hoy no caben en el mercado.

No está complicado, es sólo difícil de imaginar.