Opinión

No hay que temer al fracaso

08 noviembre 2013 5:2

 
 
Richard Branson / Distribuido por The New York Times Syndicate
 
Pregunta:  Siempre he sido intrépida y he ido tras todo lo que quería. Hace unos años lancé una empresa que vendía mis diseños, pero tuve que cerrarla debido a la recesión. Ahora, tras haber obtenido un título de maestría, he decidido lanzar mi propia firma de diseño en lugar de buscar un empleo, y por primera vez en mi vida encuentro que estoy paralizada por el temor. ¿Cómo puedo enfrentar este temor para ir en pos de mis sueños?
— Tatiana Poblah, Montreal, Canadá.
 
 
Respuesta:  El temor es algo que todos deben aprender a manejar cuando hacen frente a los desafíos de la vida, pero esto es especialmente importante para los emprendedores, que probablemente enfrentarán muchas decisiones difíciles en el proceso de poner en marcha un negocio. Y en las primeras etapas de operación de una nueva empresa, la forma en que la persona maneje la presión a menudo puede marcar la diferencia en cuanto a si el negocio sobrevivirá.
 
Podría ser necesario que usted tome decisiones difíciles. Durante los primeros años de Virgin, una decisión difícil involucró a Virgin Records, que en cierto momento necesitó desesperadamente efectivo para firmar contratos con artistas de mayor renombre. Mis socios, Nik Powell y Simon Draper, estaban divididos en cuanto a qué hacer: Nik quería conservar nuestros recursos y lentamente recolectar dinero con nuestras operaciones minoristas; Simon quería invertir fuertemente, apostando a la idea de que podíamos descubrir a los próximos grandes artistas de esa manera. Nos urgía un crecimiento rápido, así que hice la apuesta más arriesgada, siguiendo el consejo de Simon. Resultó ser la decisión correcta, pero requirió mucho valor y no sólo de mi parte.
 
Siempre he encontrado que el primer paso para superar el temor es determinar exactamente a qué se teme. En su caso, pregúntese: ¿Es un reflejo de las dudas sobre su plan de negocios? ¿O está arraigado en su experiencia anterior?
 
Si es lo primero y tiene dudas sobre su idea, ¿por qué no plantear sus preocupaciones a un amigo o mentor y cuidadosamente repasar su plan? Hablar con un confidente, desde los argumentos de venta hasta cómo enfrentar a los competidores es una buena manera de ayudar a calmar sus temores y adquirir perspectiva y confianza. En ocasiones, incluso el simple acto de discutir su plan hará destacar las cosas de las que está insegura; pequeños asuntos sin resolver pueden ser la raíz de las ansiedades.
 
Pero si el fin de su empresa anterior es lo que la pone tan inquieta, trate de consolarse un poco con el hecho de que la mayoría de los emprendedores fracasan cuando lanzan sus primeras empresas. Fracasar no significa que usted no esté hecha para dirigir su propia compañía. De hecho, muchos inversionistas evalúan a los socios potenciales con base en cómo reaccionaron a un negocio fallido, viéndolo como una prueba de carácter, en vez de una marca en su contra. La clave para recuperarse es aprender cualquier lección que pueda de la experiencia para evitar los mismos errores en el próximo lanzamiento. Esto le ayudará a superar su temor, dar un salto de fe e intentarlo de nuevo.
 
La experiencia de lanzar una empresa me recuerda los ardides publicitarios y desafíos en que me he embarcado a lo largo de los años para promover Virgin y situar a nuestras empresas en el mapa. Hubo incontables ocasiones durante nuestros viajes en globo aerostático para romper récords en que me pregunté si iba a lograr regresar a tierra vivo. Pero, cada vez, aprendí lecciones de los errores cometidos y pude adaptarme.
 
Otro ejemplo: hace unos años ayudaba a lanzar la nueva ruta de Virgin América de San Francisco a Las Vegas, y al llegar a nuestro hotel-casino, fui llevado al piso superior, me entregaron un arnés y me dijeron que iba a descender haciendo rápel por el costado del edificio. Estaba oscuro y hacía viento y yo sabía que debía regresar al interior y decirles a todos que el acto se cancelaba. En vez de ello, me convencieron de seguir adelante. El viento arreció y a los pocos segundos me encontré arrojado contra el lado del edificio, rompiéndome los pantalones y lastimándome el costado. Fue una lección extremadamente dolorosa. ¡Pero aprender de los errores (y una combinación de buena suerte y adrenalina) es lo que me ha hecho salir adelante!
 
 
Superar el temor ciertamente no es tan fácil como saltar de un edificio, pero podría ser más fácil que lo que usted ha hecho: ver a un negocio fracasar después de dedicar cuerpo y alma. Pero no sea demasiado dura consigo misma. Empezar una empresa desde cero y reunir el valor para correr riesgos que sean similares a los que tomó la última vez puede ser intimidante para cualquier emprendedor. Sólo recuerde que recuperarse de un negocio fracasado para intentarlo de nuevo es la decisión más valiente que puede tomar.