Opinión
entrevista
Fernanda Caso, del equipo de Margarita Zavala.

“No habrá quinta derrota en mi carrera”

Fernanda Caso siempre asistió a una escuela laica. No llamaría la atención si sus padres no fueran cristianos; su madre, sobre todo.
Alfonso Caso es un liberal; Patricia Prado, una mujer de valores inalterables.
María Scherer Ibarra
17 noviembre 2016 21:37 Última actualización 18 noviembre 2016 13:10
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Fernanda Caso siempre asistió a una escuela laica. No llamaría la atención si sus padres no fueran cristianos; su madre, sobre todo.
Alfonso Caso es un liberal; Patricia Prado, una mujer de valores inalterables. “No es que mi papá no compartiera la fe, pero siempre fue muy claro lo que cada uno quería imprimir en nosotros de manera más sólida”.

Criada en el liberalismo y la fe, Fernanda Caso discute consigo: “Me considero una profunda creyente y una profunda liberal y esto, en términos políticos, parece ser una contradicción. El dilema me ha acompañado a lo largo de mi formación. Sólo puedo entender mi fe cristiana como una fe de libertades y creo que Dios entiende al Estado de manera liberal”.

Entre los Caso hay académicos y abogados destacados, “con un gran amor por la cultura y la vida pública”. Antonio Caso, su bisabuelo, fue rector de la UNAM lo mismo que el hermano de éste, Alfonso Caso.

Los Prado tienen vocación de servicio. De diez hermanos, cuatro pertenecen a organizaciones civiles, lo mismo que varios de sus hijos:
una de sus tías dirige una fundación para niños de la calle, otra encabeza un campamento para niños de escasos recursos. Su madre es directora de una fundación para víctimas de trata; un tío suyo es parte de una organización que protege a los animales. “Yo siempre busqué hacer algo fuera de mi entorno familiar para ayudar a alguien más”, dice.

Muy temprano, se inclinó hacia la función pública. Miraba a su madre batallar con los presupuestos para mantener a flote la fundación que preside. Su padre era servidor público. Ella admiraba el desempeño de ambos, sin embargo, calculó: “Yo no quiero ser de los que se estén peleando, quiero ser la que toma las decisiones”. Determinó también que jugaría un rol activo.

Antes de terminar la secundaria vivió en Francia durante un año y se informaba sobre la elección de 2006. Durante meses, mantuvo un intercambio de correos electrónicos con Germán Dehesa. Hablaban de política y Dehesa, paciente, le advertía sobre los peligros del idealismo. “Fue un actor de la vida pública que me daba una opinión distinta. Desde entonces le doy un valor muy especial a los analistas. En la política, suele desdeñarse a los opinadores…”

-Es que hay algunos desdeñables…

-Pero no lo es su función.

En el verano de 2006, Fernanda Caso comenzó a investigar sobre los principios ideológicos de los partidos políticos en México y tuvo una seria conversación con su padre, simpatizante del PRI. “Le dije que me sentía panista”.

Alfonso Caso llevó a su hija a sus primeros eventos partidistas. Sentados ambos, escuchando a algún político menor, le susurró: “¿Esto es lo que quieres? ¿Esto es lo que te gusta, estos panistas doble moral?”

-Tu papá no es un priista convencional...

-Para nada.

Unas semanas después, Fernanda conoció a Margarita Zavala. El Tribunal Electoral estaba por rechazar el conteo voto por voto. Ese encuentro reforzó su reciente opción partidaria.

Entretanto, Caso intentó adherirse al PAN, pero no lo logró. Apenas tenía 16 años. Sin embargo, comenzó a involucrarse con otros militantes y a acudir a eventos partidistas. Fundó un periódico en su escuela, el Alexander Bain, y participó como animadora en un campamento para niños de escasos recursos que dirigía otra de sus parientes. Logró colarse al Juvenil del PAN y retomó el contacto con Zavala, que le pidió que supliera a su asistente algunos días y durante los fines de semana.

En el PAN, avanzó a la coordinación nacional de adolescentes del partido y organizó un proyecto mediante el cual consiguió colocar, sin goce de sueldo, a 400 jóvenes panistas cerca de funcionarios públicos.
Después, se incorporó a la representación del partido ante el IFE.

En aquellos tiempos también escogió su carrera: “Mi papá bromeaba con que podía estudiar lo que quisiera siempre y cuando fuera en la Libre de Derecho”. La nieta del rector Caso eligió el ITAM, por la economía y las matemáticas, las materias por los que el resto suele correr muy lejos del instituto. “No me gustaban, pero si quería dedicarme al gobierno era algo que necesitaba aprender”.

A partir de 2009, Fernanda Caso conoció la derrota. El PAN abrió las candidaturas en algunos distritos que daba por perdidos a miembros de la sociedad civil. Su madre disputó la diputación por el distrito 23, en Coyoacán. Toda su familia se involucró en la campaña, así que se multiplicó el dolor del fracaso. También perdió el candidato que Caso apoyó en la elección del Juvenil del PAN.

Previo acuerdo con el director, Caso redactaba una sección para jóvenes dentro de La Nación, la revista de Acción Nacional, y más adelante entró al jurídico del partido. Le preocupaba que sus compañeros de la universidad ganaban experiencia en despachos y ella no quería rezagarse.

Pero renunció para coordinar la campaña de jóvenes de Ernesto Cordero, que perdió la candidatura a la presidencia con Josefina Vázquez Mota. Su madre compitió por segunda vez para la diputación y por segunda vez perdió. Entonces Caso resolvió lanzarse por la Secretaría Nacional de Acción Juvenil del PAN, en el que finalmente había logrado militar. Pero el tribunal electoral la detuvo. La razón formal: que no cumplía con el requisito de la antigüedad. Según uno de los criterios, le faltaban 16 días para cumplirla. Según el otro, un día. La impugnación de su candidatura, en realidad, tuvo un trasfondo político:
su cercanía con Cordero disgustaba al entonces presidente del partido, Gustavo Madero.

“Valió la pena. Obtuve la insólita experiencia de sentarme con los magistrados de la Sala Superior para exponerles mi caso y el mayor aprendizaje –o la mayor duda– que me dejó aquello fue cómo relacionarme con el dinero en las campañas. Ese tema siempre me dejó incómoda”.

Fernanda Caso volvió como estudiante de tiempo completo al ITAM, algo que no había hecho en toda la carrera. Desde 2014 colabora codo a codo y de tiempo completo con Margarita Zavala.

-¿La quinta derrota?

-No, esta vez no.

Twitter: @maria_scherer_i

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