Opinión

No estaba muerto

  
1
  

  

Conteo votos

Para quienes pensaban que el proceso de democratización del país estaba muerto, las elecciones del domingo deben ser una señal de atención. Los que insistieron en que vivíamos una restauración del viejo régimen deben corregir su interpretación. Cuatro de las cinco entidades que no conocían la alternancia han elegido a un gobernador de un partido diferente al PRI: Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. Sólo se quedó Hidalgo sin dar el salto. Hubo competencia de tres partidos en Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas. Sólo en una elección se puede hablar de victoria contundente, en Tamaulipas, donde el candidato del PAN supera el 50 por ciento de los votos, y su opositor se queda en 35 por ciento. En todas las demás entidades la diferencia es pequeña.

Más interesante todavía, la suma de votos de PAN y PRD supera a la alianza PRI-PVEM-PT-NA. Considerando las doce entidades, PAN y PRD obtienen cinco millones de votos, frente a 4.8 millones del PRI y sus rémoras. El año pasado, en esas mismas doce entidades, PAN-PRD habían obtenido tres millones de votos, y la macroalianza del PRI, cinco. Es decir que no perdieron mucho en términos absolutos, pero todo el incremento de votación fue en su contra. Así, PAN-PRD alcanzan 40 por ciento del voto frente a 39 por ciento del PRI-PVEM-PT-NA.

Morena gana algo, pero nada extraordinario. Pasó de 9.0 por ciento del voto en esas doce entidades en 2015 a 13 por ciento en esta ocasión. En votos, pasa de 940 mil a 1.6 millones, pero todo el incremento ocurre en tres estados: Oaxaca, Veracruz y Zacatecas. En las demás elecciones, o gana muy poco, o pierde votos. Fuera de esas tres entidades, y obviamente del Distrito Federal (DF), Morena no tiene presencia significativa. Lo habíamos anticipado, y se confirma.

El PAN gana, solo, cuatro elecciones: Aguascalientes, Chihuahua, Puebla y Tamaulipas. Las dos primeras ya las había gobernado antes, Puebla la gobiernan actualmente, y Tamaulipas es un estreno. En alianza con el PRD, ganan tres más: Durango, Quintana Roo y Veracruz. En esta columna no estábamos convencidos de que fueran a ganar Chihuahua y Durango, pero competían, y el caso de Quintana Roo es todavía más llamativo. Habíamos pensado que Veracruz podía irse a pleito, pero entiendo que ya Héctor Yunes ha aceptado su derrota. No creo que Morena acepte la propia ni en Veracruz ni en Zacatecas, porque jamás lo han hecho (cuando no se llamaban como hoy), pero la diferencia es muy grande como para revertirse en tribunales.

En el DF, PRD y Morena se mantienen como las dos principales fuerzas. El PRD pasa de 19 a 26 por ciento del voto, mientras que Morena avanza de 24 a 30 por ciento, y mantiene el primer lugar. El crecimiento de ambos partidos tiene su origen en una caída en la votación relativa del PAN de 14 a 11 por ciento, y del PRI y aliados del 20 a 11 por ciento. Me parece que esto se explica más por el escaso interés en la elección de un Constituyente que, la verdad, sólo le ha importado a la izquierda (y ya hemos platicado aquí por qué). Es interesante notar que la tercera fuerza en el DF consiste de independientes y votos nulos, que obtuvieron 17 por ciento de la votación, lo mismo que en 2015. Con una participación inferior a 30 por ciento, ser el primer lugar con 30 por ciento de los votos significa contar con 9.0 por ciento del apoyo ciudadano. Eso tiene Morena, y los demás tienen aún menos.

Los votos cuentan en México. Puede castigarse a gobernadores incapaces o rapaces, como los dos Duarte, Egidio y Borge. Se le puede dar el triunfo a quien hace seis años se quedó apenas corto, como en Durango, a pesar del buen desempeño del gobernador saliente. La democracia, más viva que nunca. Felicidades.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Hacia el conflicto en China
Esperpento
El fin del petróleo