Opinión

¡No escuchan!

 
1
 

 

Sesión del Senado del 28 de abril (Cuartoscuro)

Ganó la opacidad; ganó la cultura de lo 'oscurito', de la omisión, del velo protector a los funcionarios corruptos que esconden desvíos, negocios, propiedades y empresas creadas y edificadas bajo el ejercicio de sus 'trabajos' como servidores públicos.

El Pleno del Senado, en una votación vergonzosa en la madrugada del pasado miércoles, hizo a un lado la propuesta de más de 100 organizaciones sociales, académicas, políticas que presentaron, con el respaldo de más de 600 mil firmas, la iniciativa 3de3.

¡Qué vergüenza!, senador Gamboa; que descaro, senador Escudero, autores y ejecutores desde el PRI y el PVEM –uno y lo mismo– de la operación para edulcorar la iniciativa. Con su rechazo a las reservas de la oposición, extendieron la sombra de impunidad para todos aquellos que defraudan, engañan, desvían y se enriquecen a costa del erario.

¡Qué mensaje a la ciudadanía! Justamente después de los comicios del 5 de junio.

Resulta evidente que no escuchan, que no reciben y procesan el mensaje claro y diáfano de la ciudadanía: alto total a la corrupción. Pero además, ignoran y rechazan las causas y razones por las cuales el voto ciudadano les fue negado de forma consistente y mayoritaria al PRI y sin duda a su satélite el pasado 5 de junio. ¡Y luego por qué pierden!

Se trataba de una oportunidad de oro para rectificar los excesos y lagunas jurídicas del pasado, al construir el andamiaje de un auténtico sistema que castigue, persiga, investigue los latrocinios desde la función pública. Los senadores del PRI y del PVEM se negaron a escuchar, a atender, a responder con claridad y eficiencia el llamado masivo del electorado.

La palabra “podrá” agregada por el senador Escudero elimina la obligatoriedad para que todo servidor público se vea por ley sometido a la rendición de cuentas antes, durante y después de su ejercicio.

Se negó la publicación del valor y ubicación de propiedades; se canceló el conocimiento del monto de cuentas bancarias. Ninguna de estas demandas ciudadanas serán obligatorias para legisladores, gobernadores, alcaldes y demás servidores en la escala de gobierno.

Los argumentos en contra, estos amigos del encubrimiento y la discreta impunidad, afirman que “se coloca en riego la seguridad personal y patrimonial de aquellos quienes desean servir al gobierno y a su país”. Otro de estos señala que “se reducirá la llegada de gente capaz y valiosa al servicio público simplemente porque tienen que ser auditados”.

Probablemente el tema de incluir hasta la cuarta generación pudiera haber sido excesivo, debiera haberse matizado, pero el país demanda transparencia total, la apertura de los contratos, las cuentas, los patrimonios, y los senadores del PRI y PVEM fueron incapaces de cumplir con el mandato ciudadano.

¿Pues qué no saben dónde vivimos? ¿No es acaso la corrupción uno de los más grandes, profundos, extendidos y dañinos problemas de México? ¿Cuántos gobernadores en la historia recuerda usted que hayan tenido que trabajar después de su ejercicio al frente de un estado? ¿Cuántos senadores regresan a la práctica privada de su ejercicio profesional?

Le tengo respuestas, poquísimos, contados con las manos.

Es un hecho incontrovertible que el paso por el servicio público a todos los niveles se convirtió en el camino obligado para el enriquecimiento personal y familiar.

La iniciativa pretendía forzar a la publicación y la transparencia total, como mecanismo de escrutinio público: sólo la ciudadanía –el propio Comité Ciudadano que sobrevivió la votación– podrá verificar la probidad de un funcionario a los ojos abiertos de la rendición de cuentas, ante la evidente incapacidad de la Secretaría de la Función Pública. Inhabilitar a un funcionario por conductas dudosas y evidencias inculpatorias, no resarce el daño al patrimonio nacional. Ya hicieron negocio, ¿quién quiere regresar al servicio público? Sólo el que va por más.

Faltaron sospechosamente cuatro senadores del PAN, entre ellos el inolvidable Jorge Luis Preciado, anterior coordinador de la bancada del PAN en el Senado y excandidato –fallido y noviero– al gobierno de Colima.

Pero faltaron también otros cuatro perredistas, y los senadores Bartlett y Layda Sansores del PT –entre otros– se negaron a votar. Con esos votos se hubiera ganado a favor la iniciativa, la diferencia fue apenas de nueve.

Mantendremos en este país la cultura de la corrupción protegida y cobijada desde el Senado, cuando el Congreso es incapaz de dar un paso histórico en la construcción de un sistema de plena transparencia y rendición de cuentas total, no voluntario, no esporádico. La 3de3 se convirtió, pobre y desinflada, en una modesta 1de3.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Antipriismo
Lecciones y consecuencias
Escenarios electorales