Opinión

No debaten pero sí linchan

 
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Plaza de Toros

Es evidente la existencia en el país de un grupo de activistas, probablemente no muy numeroso pero sí súper activo, que impulsa una serie de propuestas que ha escalado a la agenda legislativa tanto en el ámbito local como federal.

Es probable que no todos los que de una u otra manera integran ese grupo comparten la totalidad de las propuestas que impulsan. Al menos éstas son dos, quizá tres. En este momento trabajan con todo empeño a favor de la iniciativa de legalizar los matrimonios igualitarios (entre personas del mismo sexo) y la que le sigue, que es la adopción de menores por parte de esas parejas.

La otra es la despenalización del aborto, que a su vez combate un grupo opositor mediante el impulso de otra iniciativa, consistente ésta en establecer en la Constitución Política de cada entidad federativa el derecho a la vida humana desde la concepción.

Una tercera iniciativa, tal vez no compartida por todo el grupo, es la de prohibir las corridas de toros. No se trata de una exageración. Y como ejemplo de que no lo es, tenemos al gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, acérrimo partidario del aborto y de la protección a los toros mediante la prohibición de la fiesta brava. Increíble, para locos, pero literalmente así es.

Mi percepción personal es que quienes integran el grupo mencionado al principio, tienen una bien diseñada estrategia para enfrentar a sus opositores. Básicamente consiste en tres puntos. El primero, tratar de evadir el debate, hacer todo lo posible por no entrar al terreno de las ideas. Por eso no esgrimen argumentos, aunque sean falsos, o expresan cualquier idea para salir del paso.

El siguiente punto de la estrategia consiste en descalificar la posición contraria, con adjetivos tales como “reaccionaria”, “anticuada”, “añeja”, “conservadora”, “violatoria de derechos humanos”, pero sin decir por qué. Y en el último paso se procede al feroz linchamiento de los que sostienen la posición contraria.

Traigo a cuento lo anterior porque la semana pasada participé en Torreón en la presentación de un libro que recoge una docena de textos del finado Carlos Castillo Peraza, recopilados por su hijo Julio. En uno de ellos el autor aborda el tema del aborto de una manera muy sencilla, con una comparación que hace muy comprensible su posición. Dice así:

“¿Han visto cuántos defensores tienen los huevos de tortugas en el mundo? ¿Alguien discute que de un huevo de tortuga va a salir una tortuga?... Y están la Sony, la Exxon, la General Motors, la Armada de México y los Boys Scouts en las playas cuidando que a los huevos no les vaya a pasar nada porque se acaban las tortuguitas”

“Sin embargo –sigue diciendo Castillo Peraza- ¡qué debate tan violento sobre si los huevos humanos van a dar hombrecitos! ¡Qué curioso! La ecología sí, mientras se trate de las tortugas. ¿Y por qué no la extendemos a los huevos humanos?...que (porque) quién sabe si el embrión sea un ser humano. Bueno, pues si alguien va de cacería y sospecha, nada más sospecha, que atrás de unas ramas que se mueven hay un hombre, no dispara…es la lógica del cazador”. Y se pregunta Castillo Peraza por qué no se aplica la misma lógica cuando se trata de seres humanos.

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