Opinión

No culpen a Trump

 
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José López Portillo

Unas semanas atrás, viejos amigos de mis tiempos en que vivía en Washington DC pasaron por la Ciudad de México. Mantuvimos varias conversaciones entre comidas y mezcales. Un argentino, un estadounidense y un brasileño, coincidieron en sonreír con un tono paternalista cuando, inevitablemente, comenzamos a hablar de México.

Me decían que nosotros éramos expertos en dispararnos al pie.

Les dije que no entendía. Entonces, el argentino, que viaja a México desde tiempos de Echeverría, y que conoce perfectamente el país, dijo que nosotros éramos como una telenovela en vivo: el engaño era visible e igual lo creíamos; nos mentían y nos gustaba. Él decía que cuando venía a México escuchaba a mucha gente contar la historia de la desgracia de ser castigados por gobiernos corruptos. Recordaba, por ejemplo, la historia repetida una y otra vez en la prensa, de que López Portillo ganaba un dólar por cada barril de petróleo que exportábamos.

Esa fama se extendió y perdura por todo el mundo. Hoy sabemos, prosiguió, que es falso que López Portillo fuera millonario. Sin embargo esa historia quedó implantada en la memoria y no fue desmentida.

El segundo, como buen norteamericano, dijo que él no tenía mucho interés en la historia sino sólo en el presente. Me contó que, en noviembre de 2015, había visitado el país y que había leído: “34 meses del sexenio de Peña: 25 mil 972 ejecuciones. De todos los países que recorro constantemente, este es el único en el que llevan un conteo mensual de cuántos ejecutados hay en el país y esos muertos son responsabilidad presidencial”. Yo mismo sé y tú también, prosiguió, que en Nueva Orleans, St Louis, Detroit o Baltimore hay más asesinatos en proporción a la población que en Tijuana, Ciudad Victoria o Culiacán, pero no hay periódicos que lleven un conteo mensual de muertos y menos se lo achaquen a Obama. “Los republicanos lo acusan de muchas cosas pero no de los asesinatos en el país”. Y qué decir sobre las violaciones a los derechos humanos perpetrados por la Policía en Baltimore y Ferguson, sólo por mencionar dos casos. O de los muertos causados por el huracán Katrina en Nueva Orleans. La guardia nacional se tardó tres días en entrar. Ni los ciudadanos ni los medios culpan a los presidentes. Esto sólo sucede en México.

El brasileño dijo que él no veía que, con todo y sus problemas en Brasil, se dijera que se matara a tanta gente “durante Dilma” y que jamás había visto a la prensa internacional hablar con tanta insistencia de las muertes brasileñas como de las mexicanas incluso cuando desde siempre Río y otras ciudades han tenido índices de violencia más elevados que en la mayoría de las ciudades mexicanas. Sin la menor duda, dijo, Brasil como país y algunas de sus ciudades, como Fortaleza, João Pessoa o Natal, donde por cierto tú has estado en varias ocasiones, tienen muchos más asesinatos que muchas de las ciudades de las que habla la prensa mexicana. Es más, de acuerdo al índice sobre crímenes 2016 en el continente americano (http://www.numbeo.com/crime/rankings_by_country.jsp), México ocupa el lugar 17 seguido por Estados Unidos en el 18. Brasil ocupa el lugar número cinco. De esto no habla la prensa mexicana.

Y aquí es donde remató el norteamericano: “no culpen a Trump por sus opiniones -dijo-. Lo único que tiene que hacer para convencer a sus seguidores es leer en voz alta los periódicos mexicanos”.

Yo tragué mi mezcal con una amargura de mal sotol.

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Twitter: @JaqueRogozinski

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