Opinión

No confundir triunfalismo con optimismo

 
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Corrupción. (poderindustrial.com)

En mi más reciente columna, expresé la necesidad urgente de que los mexicanos hablemos bien de nuestro país y que trabajemos en construir la marca México.

Estoy convencido que la percepción influye en el estado de ánimo de la gente, en nuestro país y también fuera de él. Genera mayor inversión, creatividad, emprendimientos y entrega; impulsando el crecimiento económico y bienestar social.

Muchas fueron las personas que compartieron esta visión y se sintieron motivadas a hablar bien de México, pero también, recibí varios correos en donde me señalaron muchos de los problemas que se viven en nuestro país y que han sido un lastre por décadas, afectando el crecimiento económico, el estado de ánimo de la gente y evitando que México ocupe el lugar que deberíamos dadas todas las bondades que tenemos.

Uno de los más grandes frenos que tiene este país es la impunidad.

Estoy convencido que no es por falta de leyes, sino por la ineficacia en la aplicación de las mismas y por los arreglos en las altas esferas de la clase política, social y empresarial que se niegan a perder los privilegios que gozan. No tener un campo de juego parejo para todos, con reglas que no son claras y que se modifican, así como un entorno corrupto para hacer negocios, son sin duda, razones que han evitado que exista un flujo más importante de inversiones del extranjero y han provocado la salida de capitales mexicanos hacia otros destinos.

Nuestra democracia se puede decir que nació hace 16 años cuando vivimos el principio de la alternancia política en nuestro país. Hoy sabemos que los votos sí cuentan y que a través de las urnas podemos expresar nuestra voluntad, pero estamos lejos de una democracia madura, en la que podamos ver campañas electorales de altura, en la que votemos por el mejor candidato y no por el menos malo, en la que no tengamos que discutir sobre los excesos en gastos de campaña, que sea claro que los recursos utilizados son de procedencia lícita y en la que la competencia sea justa para todos los contendientes.

Estos problemas contrastan con lo que nos compartieron de la Secretaria de Desarrollo Económico de Guanajuato, hace unos días en el Consejo Directivo de IMEF celebrado en San Miguel de Allende, Guanajuato. Las cifras de crecimiento económico, inversión extranjera, generación de empleo, etc. de toda la región Bajío. Es notable ver lo que han logrado. ¿La clave? La sociedad está involucrada en los planes de gobierno y en su seguimiento.

Todos los problemas que vivimos, no podrán resolverse sin una participación activa de la sociedad civil, que debe organizarse y trabajar para que se atiendan de fondo estos asuntos y podamos transformar a México en un país más justo, con más oportunidades y en él que se pueda vivir mejor. Un claro ejemplo es la “Ley 3 de 3”; una iniciativa ciudadana con casi 700 mil firmas y que busca atacar uno de los problemas más graves de México: La corrupción.

Es para mí muy claro, que no vamos a transformar a México hablando mal de él, denostando todas sus instituciones y generando una desesperanza colectiva. Los discursos sobre una supuesta honestidad y carentes de propuesta tampoco son la solución. La gente necesita la esperanza e inspiración que proviene de una visión, de planes bien pensados y del optimismo.

Sigamos avanzando en la organización de la sociedad civil, en una mayor y más informada participación ciudadana y al mismo tiempo hagamos una campaña de comunicación en la que destaquemos la grandeza de nuestro país. Compartamos el fenómeno que estamos viviendo en el Bajío, que sigue recibiendo inversiones y que crece más rápido que la economía China; digamos que en México hay mano de obra joven y de alta productividad y que desde aquí, podrán comerciar libremente con casi 50 países y en especial con la economía más grande del mundo.

Construyamos la marca México. Sigo pensando que en el panorama, hay “Más Claros que Oscuros”.

El autor es presidente del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

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