Opinión

No atendieron a los civiles

  
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Personal de la Policía Federal en Nochixtlán, Oaxaca. (AP)

Ha pasado más de un mes y aún reina una casi absoluta confusión. Los ciudadanos hemos escuchado diversas versiones de los hechos y todavía no logramos percibir la verdad.

En los acontecimientos de Nochixtlán ni siquiera coincide el número de heridos. El gobierno de Oaxaca habla de 109, la CNDH de 102, y ayer el defensor de los derechos humanos del pueblo de Oaxaca, Arturo Peimbert, dijo que habían sido 198, de los cuales 155 eran civiles y 43 policías. Hasta ahora la única coincidencia son los ocho muertos.

Peimbert Calvo planteó a los senadores un escenario terrible: “la Policía Federal tomó control de uno de los hospitales e impidió al personal médico que atendiera a la población civil”. Explicó que la información la tiene de las víctimas, pero también de parte de los médicos del hospital y que incluso tiene un oficio que le escribió el IMSS “explicándonos esta situación, gravísimo”.

Señala que esta situación provocó miedo entre la población que buscó la forma de salirse de los hospitales y de esconderse, por temor a ser criminalizados.

Y es por ello que después de dar una cifra más alta de heridos de las que se conocían hasta ahora, comentó que puede ser que no sea la definitiva porque hay mucha desconfianza de la población.

Otro hecho de terror en la comparecencia de Arturo Peimbert es el momento en que la policía sube a la colonia 20 de Noviembre “que está muy retirada del bloqueo y que tienes que entrar por el campo”, donde hay un kínder y una primaria.

El defensor de los derechos humanos describe que la gente de esta colonia vive en la pobreza extrema, que las casas son de palo, de cartón o de lámina y que las dos escuelas tienen piso de tierra.

Y ahí, en esa comunidad, la policía utilizó gases lacrimógenos que aterrorizaron a aproximadamente 30 niños, quienes tuvieron que correr por el descampado, para alejarse de la confrontación.

Algunos legisladores lo criticaron con fuerza, sobre todo los del PRI, otros le mostraron su apoyo, pero una cosa es cierta, como señaló el diputado Omar Ortega: “lo único que es cierto es que a más de mes y medio no sabemos cuántas personas están detenidas por los hechos tan graves y lamentables de Nochixtlán”.

Y ni siquiera tenemos certeza de cómo se dieron esos hechos.

Es lamentable que en México parezca que estamos en guerra y que no se respeten los derechos humanos.

FUE SOJO
En el enfrentamiento que han sostenido el Inegi y el Coneval respecto a la medición de la pobreza, el presidente del Instituto, Julio Santaella, tiró el argumento de que la decisión había sido política al señalar que “que el levantamiento de la información se realizó en 2015 cuando no era titular de la institución”.

Es decir, el culpable fue un panista, Eduardo Sojo, quien en ese momento estaba al frente del Inegi.

POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El senador panista Luis Fernando Salazar Fernández presentará hoy un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaria de Gobernación a implementar mecanismos de protección y prevención que garanticen la integridad física, moral y económica de periodistas como Sergio Aguayo Quezada.

Esto después de la demanda por daño moral que interpuso contra él el exgobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira, el pasado 28 de junio ante el Juzgado 15 de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

Twitter: @ginamorettc

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