Opinión

No a todo

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No. (ilustración)

Ahora resulta que no queremos un tren México-Toluca. Y tampoco un tren México-Querétaro. Ni un nuevo aeropuerto para la zona metropolitana de la ciudad de México. Ni un acueducto para Monterrey. Ni un corredor cultural o comercial en Chapultepec.

¿Entonces? Mejor elijamos un presidente y gobernadores que prometan no hacer nada. Fuera máscaras: así de conservadores somos.

La esquizofrenia de exigir a los gobiernos que hagan obras y oponerse a ellas apenas las anuncian, no se cura con “consultas populares”. La abulia está ganando la batalla.

Sólo falta que se opongan a más cableado eléctrico porque se lo pueden robar. O porque se iluminan marquesinas comerciales.

No puede ser posible que esta semana se haya inaugurado con un bloqueo, por parte de desconocidos, de las avenidas Observatorio y Constituyentes, pues protestaban por afectaciones inexistentes derivadas de las obras para construir un tren de pasajeros México-Toluca.

Es mentira que se vayan a destruir colonias completas y los moradores serían desalojados de sus casas, como decían los que taponearon la salida occidente del Distrito Federal.

Provocaron un caos vial bárbaro, pero cuando se intenta legislar sobre las marchas viene la andanada para que ello no ocurra y todo se quede tal y como está.

Las obras necesarias tienen que hacerse, guste o no. Y si se hacen mal, o con corrupción, los responsables deben rendir cuentas o enfrentar a la justicia por ello.

El gobierno del Distrito Federal tenía la intención de crear un corredor cultural en la zona de Chapultepec, pero una ola de protestas de vecinos frenó la obra.

¿No les da vergüenza el desorden del transporte público entre la glorieta Insurgentes y el paradero Chapultepec? Es un muladar, pero los vecinos –y los no tan vecinos– prefieren seguir viviendo entre la basura, las ratas y el cochambre de los puestos de fritangas.

Alegan que en ese corredor habrá locales comerciales que van a “usurpar” el espacio público. ¿Y? ¿Cómo quieren que se construya el corredor? Por supuesto que hay que concesionar para que los recursos no salgan de las finanzas de la ciudad.

Hay que decirles a esos vecinos que hasta en Ciudad Ho Chi Min (antes Saigón) hay locales comerciales de grandes tiendas. ¿Cuál es el problema?

Aquí prefieren tener a las patrullas de la Policía estacionadas en doble fila en la glorieta Insurgentes, en lugar de que estén en el subterráneo de un edificio comercial nuevo y bien cuidado.

No queremos que nada se mueva. Ni siquiera una consulta popular aceptan los vecinos.

Fuerzas políticas importantes se oponen a la construcción de un nuevo aeropuerto de la zona metropolitana, a pesar de que las terminales actuales están saturadas y los aviones bajan en medio de la capital.

Tampoco se quiso el tren México-Querétaro porque podía haber corrupción en caso de realizarse. En lugar de castigar las anomalías si las hubiera, se opta por impedir que las cosas se hagan.

La autoridad, local o federal, tiene que mandar y ejecutar aún en contra de la opinión de un sector de la población que no ve más allá de la punta de su nariz.

Twitter: @PabloHiriart

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