Opinión

NL: atención personal contra inseguridad


 
 
Como en materia de inseguridad no hay secretos ni claves extrañas, Nuevo León puso en práctica una fase superior de la estrategia: atención personal del gobernador en el diseño, implementación y supervisión y voluntad política contra la delincuencia.
 
 
Con excepción de robos a casas-habitación, los demás delitos tuvieron una disminución sensible en el estado: los homicidios dolosos relacionados con la delincuencia organizada pasaron de 210 al día en julio de 2011 a 25 en noviembre de 2013. Y se terminaron los bloqueos con camiones en las calles.
 
 
Si se revisa la estrategia regiomontana, en realidad no ha habido fórmulas mágicas. Sólo tres cuestiones específicas: la atención personal y diaria por parte del gobernador Rodrigo Medina, la operación de una nueva estructura de mandos y sobre todo la organización de una nueva policía con mejores salarios y condiciones muy estrictas de control de confianza, con el dato adicional de que en Nuevo León la Academia de Policía se convirtió en universidad.
 
 
Dos años tardó Nuevo León en revertir la crisis de seguridad, luego de las imágenes de tráileres quemados obstruyendo las calles como un desafío del crimen organizado. La intervención directa y efectiva del ejército marcó el punto de partida para la respuesta del Estado ante el reto del crimen organizado en una de las zonas más desarrolladas y de mayor índice de riqueza en el país, alrededor de 10% del PIB nacional, el 14% de la inversión extranjera y la más importante élite empresarial en la república.
 
 
Como lecciones de estrategia de seguridad, Nuevo León puso en práctica la persecución, pasando de la protección ciudadana a la desarticulación de bandas: en diez meses del 2013, ya con la nueva policía en operación, se detuvieron a 845 presuntos delincuentes y sobre todo se desarticularon 76 bandas de delincuencia organizada y 35 bandas de asaltantes.
 
 
Los resultados han sorprendido en materia de robo de vehículos. De acuerdo con cifras basadas en averiguaciones previas, en julio de 2011 se robaron en el estado 2 mil 279 vehículos y la cifra bajó a 274 en octubre de 2013. El dato se puede comparar con el DF: en julio del 211 se robaron mil 599 vehículos y en octubre de 2013 la cifra fue de mil 526, apenas una baja de apenas 4.5%, contra una disminución de casi 90% en Nuevo León.
 
 
En cuanto a reorganización de la policía, Nuevo León aplicó tres criterios severos: cuatro mil policías a la cárcel y arresto de casi todas las policías municipales, configuración de una doctrina policial basada en buenos salarios y enseñanza de valores para impedir la compra de voluntades por el narco y aumento del presupuesto estatal a seguridad de 3.2% a 8.5%.
 
 
En materia de creación de una conciencia policial se aplicó la educación tipo militar de valores sociales, con profesores de la Secretaría de la Defensa Nacional. Este punto ha sido exitoso en los lugares donde se ha reorganizado a las policías porque los principios castrenses giran en torno a la disciplina, la lealtad y el honor.
 
 
Y el ejército fue vital para la estrategia, sobre todo del comandante de la IV región militar, el divisionario Noé Sandoval Alcázar, encargado del área candente de Nuevo León y Tamaulipas, quien por sus buenos resultados acaba de ser designado oficial mayor de la Secretaría Defensa Nacional.
 
 
La reorganización de la estructura de seguridad de Nuevo León se completó con la reestructuración de la procuraduría estatal y la policía ministerial, para evitar que los delincuentes fueran liberados por ministerios públicos.
 
 
Pero al final, la lección de Nuevo León es que los recursos económicos son fundamentales pero de nada sirven sin dirección política y sobre todo sin atención personal de los gobernadores.
 
 
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