Opinión

Niños migrantes: la memoria del olvido

Parecieran haber salido repentinamente. Diríase que de la nada. De pronto el gobierno de Estados Unidos empezó a hablar de los niños migrantes no acompañados, obligado por diversas denuncias de organizaciones civiles.

Crisis humanitaria, llamó al incremento en el flujo de niños migrantes centroamericanos que viajan solos.

Pero no puede hablarse de sorpresa. Según datos del Colegio de la Frontera Norte, de 2009 a 2011 el promedio anual de detenciones de niñas, niños y adolescentes migrantes en la frontera de Estados Unidos fue de alrededor de 4 mil. En 2012, ascendió a 10 mil 146 y en 2013 a 20 mil 805. Esta duplicación anual anunciaba lo que está ocurriendo en 2014, año en el que ya se han registrado 52 mil detenciones de menores de edad que viajan solos.

La tendencia era clara, pero ni el gobierno de Estados Unidos ni los de los países de Centroamérica (CA) se dieron por enterados.

La crisis le reventó a Estados Unidos, no cuando tuvo que hacinar a los menores de edad (crisis real), sino cuando se supo de ello y de los abusos que se estaban cometiendo en su perjuicio (crisis mediática).

Los gobiernos de Estados Unidos y México han atribuido el incremento a que la violencia ha aumentado en Honduras. Pero hay que recordar que los niños y niñas de Honduras representan 28 por ciento de los menores de edad detenidos, lo que significa que el número de niñas y niños mexicanos, guatemaltecos y salvadoreños ha crecido en similares proporciones.

Desde luego, el gobierno de México debe atender a los menores de edad de CA, pero debe resolver con tino sus propios números, pues la salida de niñas y niños mexicanos también ha crecido, pero se nota menos porque son devueltos de inmediato al país, lo que no sucede con los centroamericanos, que deben pasar por largos trámites.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado tres medidas: habilitación de centros de albergue de niños migrantes en instalaciones militares; ayuda económica a CA para evitar la emigración y combatir la inseguridad; y campañas para desalentar la salida de niños de esa región. Tal vez recurra también a agilizar el retorno de niños centroamericanos.

Pero lo que está olvidando es: 1) responder a las denuncias de maltrato a niñas, niños y adolescentes por parte de sus agentes; 2) que no sólo la situación de los menores migrantes es crítica, sino todo el ámbito de la migración centroamericana y mexicana a ese país; 3) que la Unión Americana también ha causado una terrible crisis en miles de familias que ha separado mediante sus acciones de deportación; y 4) que su política de contención ha hundido a la migración y a los migrantes en un estado de indefensión.

Da la impresión de que Estados Unidos está preocupado por tener tantos niños migrantes allá, (pero) no por la tragedia que padecen, la que debería obligar a su gobierno y Congreso a revisar a profundidad su postura sobre migración. Hace tiempo que le debe a esta región del mundo una solución migratoria humana, moderna y eficaz.