Opinión

Ni aliados, ni amigos

 
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TLCAN. (Especial)

'Te lo digo México para que lo entiendas mundo'.

Intenso, tan desequilibrado como compulsivo, el mandatario norteamericano ha cumplido sus promesas lo que ha llevado a la relación Casa Blanca-México a una etapa de incertidumbre insólita en tan pocos días.

Lo cierto es que la experiencia, traumática hasta este momento, encierra grandes lecciones para nuestro país.

No podemos seguir dependiendo de un mercado, por más sólido que parezca y cómodamente cercano. El que destinemos entre 80 y 85 por ciento de nuestro comercio exterior hacia el mercado estadounidense nos ha impuesto un marco de vulnerabilidad tan grande como el que tiene Canadá.

Y tendremos que reconocer que no hemos trabajado lo suficiente como para suplir con facilidad o prontitud el enorme vacío que pudiera generar la salida de Estados Unidos del TLC. Lo que sigue es que Trump repudie el Tratado y anuncie la salida de su país del acuerdo. Si Canadá se sostiene en él habrá un TLC bilateral.

Para Estados Unidos llegará el conocimiento de que aranceles extraordinarios ni se ejercen de inmediato sin que México tenga mecanismos de defensa, y finalmente, de aplicarse más adelante, financiarán el muro pero será el consumidor en Estados Unidos quien lo haga. Un premio Nobel de Economía estadounidense marca como ignorante a Trump.

Pero se abrirá una etapa económica estrecha para nuestro país y particularmente para quienes integren las cadenas de valor que se relacionan con el comercio exterior vinculado con el TLC.

Se me antoja necesario y ojalá usted comparta esta visión, que entre que 'son peras o manzanas' tendremos que, primero, pensar y posteriormente conformar lo que pudiera ser un escenario inmediato de respuesta a una contingencia que no sólo nos ha tocado la puerta sino está plácidamente sentada en la sala de la casa. Apoyarnos en el mercado interno. Convocar a apoyar la producción nacional, basada en gran medida en las Pymes.

Hay que aprovechar los mercados en los que México tiene puertas abiertas sin haberlas cruzado. Hay que ver qué naturaleza tienen esos mercados y qué productos pueden acceder a ellos. Los más sofisticados, maduros y con certidumbre están en Europa, pero para llegar a penetrarlos se exigen normas y certificaciones que no se obtienen de la noche a la mañana. Se requieren muchos meses, más de 12, para cumplir las normas exigidas.

Y el complejo empresarial micro y pequeño en su inmensa mayoría no está preparado para aprovecharlo. Hay más de tres millones 952 mil 422 micro empresas.

Es prácticamente imposible pensar que de ellas haya quienes puedan acceder a mercados internacionales. De las 79 mil 367 pequeñas empresas mexicanas sólo un pequeño grupo pudiera acceder o accede a algunos mercados internacionales.

Las medianas empresas (16 mil 754 negocios) pueden llegar a otros mercados. De las grandes (10 mil 917 según datos del Inegi) la mayoría puede exportar y entre ellas está precisamente las damnificadas por la actitud y las medidas que pretende aplicar Trump a nuestras exportaciones.

Pero el mensaje del anticipado impuesto compensatorio (al ser parte aún del TLC le complica el ejercerlo sin problemas) no es sólo para nuestro país porque la administración del megalomaniaco peliteñido ha advertido que pudiera aplicarlo con aquellas naciones con la que Estados Unidos tiene un déficit comercial. O sea… con todas o con la mayoría, comenzando con China, locomotora a la que aún no se enfrenta directamente.

Con el mundo Estados Unidos sostuvo un déficit comercial a noviembre de 2016 de 677 mil 90 millones de dólares (mdd). De ellos, las contribuciones más notorias a su déficit son, según datos oficiales del gobierno de Norteamérica (los datos al mes de noviembre del año pasado): Unión Europea, menos 134 mil 113 mdd; Canadá, menos 59 mil 556 mdd; México, menos 58 mil 798 mdd; China, menos 319 mil 282 mdd; y Alemania, menos 59 mil 556.1 mdd.

Si usted se da cuenta, 47 por ciento del déficit comercial de la Unión Americana se explica por la relación con China. Quisiera ver como usted, el momento en que Trump decida proceder al 'choque de locomotoras'.

Pero pudiera ser ese otro motivo de atención. Al interior del país se antoja la aplicación de nuevas políticas públicas que atiendan a la contingencia que se va a abrir con la muy posible salida de Estados Unidos del TLC. Hay que fortalecer el mercado interno sin miramientos y promover una política fiscal promotora de la actividad económica. Apretarnos en serio el cinturón pero jugarla en serio en unidad procurando que el impase sea menos complicado.

Hay que buscar con rapidez esos mercados a los que no hemos atendido y, para cuando la Unión Americana retome las cosas como hasta hace unos días eran, México deberá recordar que ningún conjunto de huevos se pone dentro de una sala canasta, sean los huevos grandes o pequeños sobre una canasta grande o pequeña. Y de Trump que se comiencen a ocupar los norteamericanos que serán los más perjudicados a fin de cuentas.

Correo: etj@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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