Opinión

Nerviosismo

    
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PRI

La elección intermedia, en 2015, daba al PRI un escenario envidiable. Con sus aliados, prácticamente lograron la mayoría en la Cámara de Diputados, y no les fue mal en las elecciones de gobernador: Guerrero, Colima (en repetición), Campeche, San Luis Potosí y Sonora, que recuperaron del PAN. Perdieron Michoacán con el PRD, Querétaro y BCS con el PAN, y Nuevo León con un independiente, El Bronco. Nada mal los resultados, sobre todo sumando la elección que hubo en la Cuidad de México, donde la división PRD-Morena mostró la debilidad de la izquierda.

Sin embargo, en 2016 el PRI perdió siete de las doce elecciones de gobernador, y en un debate televisivo esa misma noche, uno de sus más importantes políticos, Manlio Fabio Beltrones, sufrió a manos del presidente del PAN, Ricardo Anaya. Fue ese debate el que posicionó a Anaya como figura nacional, aunque la opinión publicada lo tildaba de 'joven inexperto'. En 2017, las elecciones fueron aún más difíciles para el PRI. Perdieron dos de tres elecciones (incluyo aquí Coahuila, aunque todavía está en disputa), los borraron en Veracruz, y a duras penas mantuvieron el Estado de México. Sus tres derrotas fueron victorias del PAN, aunque la opinión publicada se concentró en el Estado de México, y por lo tanto sólo vieron una derrota de ese partido, el triunfo del PRI, y una campaña cercana, pero infructuosa, de Morena.

En los últimos días, fracasó el intento de Emilio Gamboa de causar la ruptura definitiva en Acción Nacional a favor de Margarita Zavala, y en su lugar se consolidó el Frente Ciudadano entre el PAN, PRD y MC, que pudo paralizar la Cámara de Diputados hasta impedir una alianza PRI-Morena, y que el PRI tuviese que aceptar la derrota.

Pero la opinión publicada lo que ha visto es algo diferente. Compraron la versión de los senadores calderonistas, y han pasado de calificar a Anaya de 'joven inexperto' a 'mentiroso y miserable'. Sorprende un poco que al político que derrotó a Beltrones, Gamboa, Madero y Calderón, que parece haber sentado las bases de una alianza para 2018 y tomado para éste la bandera de la lucha anticorrupción, se le califique de esa manera. Pero la sorpresa desaparece cuando entiende uno que si ese Frente se consolida, las posibilidades del PRI de ganar la presidencia el próximo año prácticamente desaparecen (las de Morena no existen, a diferencia de otra creencia de la opinión publicada).

Lo que parece estar ocurriendo es que el plan presidencial de 2018 se viene abajo. Querían consolidar su base de votantes (rural, bajo ingreso, escasa educación) que les da 25 por ciento, sumarle un candidato atractivo para el resto del electorado (Meade, Nuño), promover a Zavala en el PAN y dispersar el voto con otros partidos pequeños. Con eso, y la tradicional incapacidad de López Obrador de sumar nuevos aliados, el triunfo estaba asegurado.

El Frente Ciudadano sí cambia las cosas. Como hemos dicho desde hace tiempo, la elección que viene será alrededor de los temas de corrupción e inseguridad, y ahí el PRI tiene una fuerte desventaja. Si alguien puede ganar esos dos temas, tiene el triunfo asegurado. López Obrador ha sido insistente en su 'honestidad valiente', pero la abundancia de evidencias de corrupción en sus gentes cercanas lo deja sólo con sus fieles, que no parecen superar 20 por ciento del voto.

La anécdota del fiscal carnal ya complicó todo. No importa si se trató de algo planeado desde hace dos años y administrado hábilmente en estas dos semanas. Si el Frente se consolida, y la habilidad se mantiene, el escenario para 2018 se decanta en esa dirección. Y con eso se entiende el nerviosismo, y la andanada.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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