Opinión

Negociar con total ingenuidad

  
 
 

 

TLCAN

La lógica con que Trump plantea las negociaciones del TLCAN con México y Canadá recuerda aquellos lemas de su campaña: “primero es Estados Unidos” y “volver a hacer grande América”. La táctica revelada, transparente, inequívoca para conseguirlo, es el juego de suma cero en el que lo que uno gana es a costa de lo que pierdan las otras partes.

Es claro ya para muchos analistas que la visión estadounidense no es la de una negociación en la que todos puedan ganar, sino que Canadá y sobre todo México sean forzados a hacer suyo el propósito de reducir el déficit comercial estadounidense.

Detrás del déficit comercial externo estadounidense, y de su inquina con México, hay cosas extrañas; fue de 544 mil millones de dólares en 2015, de los cuales sólo 63 mil millones fueron con México pero sobre todo, el encono con nuestro país responde a un diagnóstico absurdamente equivocado del problema. Ya lo conoce usted, y es que México y Canadá han abusado en su comercio con Estados Unidos (EU).

En realidad, el déficit comercial externo estadounidense se debe a que el país consume más de lo que produce por causas relacionadas con movimientos internacionales de capitales; México también consume más de lo que produce debido a las asimetrías económicas y sociales con el país vecino y otras naciones, por lo que tiene un gran déficit comercial global, el séptimo más grande del mundo, equivalente a 2.8 por ciento del PIB, aunque el bilateral con EU sea positivo.

Si el diagnóstico 'trumpiano' sobre el déficit estadounidense está mal, la solución que plantea es aún peor: consiste en encarecer las exportaciones de México para que EU le compre menos y abaratar lo que le vende a nuestro país.

Para ello exige estupideces como por ejemplo que el Banco de México deje de manipular la paridad del peso, y que por decreto se eleven los salarios obreros o que se encarezca el cuidado empresarial del ambiente con nuevas normas.

¿Vale la pena entrar a negociar 'seriamente' con los representantes de Turmp? ¿No sería mejor insistir sin tensiones, ¡con absoluta ingenuidad!, en que la modernización del TLCAN debe perfeccionar mecanismos de cooperación para compensar las múltiples asimetrías entre México y sus contrapartes?

¡Qué sorpresa se llevarían los funcionarios imitadores de Trump si Ildefonso Guajardo y Kenneth Smith Ramos les presentaran como objetivos mexicanos de la negociación la valoración de nuestras asimetrías económicas y la adopción trilateral de estrategias para lograr la anhelada convergencia en productividad, competitividad, empleo y salarios de los tres países!

Robert Lighthizer, representante comercial de Trump, se levantaría furioso de la mesa diciendo que esa no es una posición negociadora seria.

¿Lo es el planteamiento que anunció Washington el 17 de julio pasado?
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