Opinión

Negociador albiceleste

Las negociaciones de las leyes secundarias a las reformas constitucionales del año pasado, avanzan entre el gobierno federal, el PRI y el PAN.

Legisladores de ambos partidos que presiden o son secretarios de las Comisiones involucradas con los temas, son los enlaces con el resto de las fracciones parlamentarias, lo cual implica que no se desconozcan las líneas centrales de los documentos puestos en la mesa.

En la Cámara de Diputados, específicamente en el tema de las leyes reglamentarias de la reforma energética, el negociador oficial panista es Rubén Camarillo, pero quien en realidad tiene los hilos de la madeja es el veracruzano Juan Bueno Torio, que fue director de Pemex Refinación de 2003 a 2006.

Y si no lo ha visto robando reflectores, como algunos de sus compañeros, es que Bueno Torio decidió mantener un perfil bajo ante los señalamientos en su contra que lo acusan de tener conflicto de intereses, pues se dice que es socio de una empresa ligada al transporte de combustible para la paraestatal.

Aún a pesar de ello, los panistas -con el visto bueno del PRI, se entiende-, lo tienen como el especialista en el tema energético y por ende como su representante en la mesa en la que se discuten las leyes secundarias.

El PAN propone, por cierto, una ley reglamentaria del artículo 25 constitucional, que sirva como marco normativo para el sector petrolero y para el eléctrico, propuesta que no ha sido aceptada.

En este momento, la negociación se centra exclusivamente en la redacción de las leyes reglamentarias de los artículos 27 y 28 Constitucionales, en donde se encuentra el fuerte de la reforma constitucional del sector.

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Sobre el mismo tema, el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, aseguró ayer que las negociaciones de las leyes secundarias van muy avanzadas.

El funcionario dijo que el Ejecutivo espera tener lista la propuesta para las leyes secundarias en torno a la reforma energética y que consta de 26 iniciativas, de las cuales ocho son nuevas leyes –la columna vertebral de la reforma- y 18 modificaciones a ordenamientos existentes.

A ver.

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Aunque poco representó su papel, el calderocorderista Maximiliano Cortázar dejó de ser vocero de la fracción del PAN en la Cámara de Diputados, por instrucciones del coordinador Luis Alberto Villarreal, puesto en el ojo del huracán por el asunto de “los moches’’.

Cortázar es uno de los miembros fuertes del equipo de Ernesto Cordero que busca la presidencia del PAN.

Por cierto, el senador y exsecretario de Hacienda no ha dejado que el asunto de la fiesta organizada por Jorge Luis Preciado, quien lo sustituyó en la coordinación de la bancada de los senadores del blanquiazul, se muera y el fin de semana pasado le tiró duró y a la cabeza en una gira que realizó por Chihuahua, entidad nativa de Madero.

La estrategia es muy sencilla y obvia: golpeando a Preciado se golpea indirectamente a Madero, quien respalda –por interés, desde luego-, al controvertido colimense.

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El presidente provisional del IFE, Marco Antonio Baños, presentó un estudio sobre la confianza ciudadana en el Instituto, realizado por el Colegio de México.

De acuerdo con el estudio, el 59 por ciento de los entrevistados indica que tienen mucha o algo de confianza en el IFE, cifra que coloca al Instituto por encima de la Comisión de los Derechos Humanos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, los gobiernos municipales y los estatales.

¿Será?