Opinión

Negligencia y abandono en Sedatu

    
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a Titular de la SEDATU destacó la importancia de trabajar de manera coordinada en las Zonas Económicas Especiales y con la Conferencia Nacional de Gobernadores, para que todo el impacto económico no se traduzca en un desarrollo desigual

Todo un viacrucis es el que un grupo de representantes de los pueblos originarios de Wixáritari, de los municipios de Mezquitic y Bolaños, del estado de Jalisco, iniciaron esta semana por diversas dependencias y órganos de representación públicas, ubicadas en la Ciudad de México, en defensa de su patrimonio territorial comunal Wixarika (Huichol), donde denuncian diferentes adversidades e invasiones en perjuicio de sus comunidades.

Una de las paradas que hicieron fue en el Senado de la República, donde los representantes indígenas de Jalisco se pronunciaron enérgicamente por la recuperación de territorios invadidos por ejidos o pequeños propietarios ajenos a la comunidad de Wixáritari. En el lugar pidieron la intervención inmediata de las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), ya que el litigio por la disputa de aproximadamente 10 mil hectáreas que se ubican en los límites territoriales de las entidades federativas de Jalisco y Nayarit, les ha ocasionado graves enfrentamientos con los invasores.

Los quejosos pidieron el auxilio del Poder Legislativo, ya que –señalan– de parte de las autoridades estatales aludidas y de los representantes de la Sedatu los apoyos han sido nulos y en tanto continúen esas tierras en estado de indefinición jurídica los problemas de violencia y carácter social se harán mayores.

No obstante que de un total de 15 juicios resueltos a su favor, dicen que aún quedan 14 de ellos por ejecutar y ahí es donde piden la rápida intervención de la Sedatu. Del total de hectáreas reclamadas, hasta ahora sólo les han obtenido la restitución agraria de un primer predio de 184 hectáreas, de ahí su reclamo y solicitud de que se agilicen los trámites respectivos para que les devuelvan los terrenos que históricamente les pertenecen.

El documento con demanda territorial de la población Wixarica fue entregado al diputado José Clemente Castañeda, del partido Movimiento Ciudadano, en el marco del desarrollo de la sesión ordinaria de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, y lo mismo firman los órganos de representación comunal tradicional como del agrario.

La problemática expuesta por el pueblo Huichol de Jalisco es, sin duda, una pequeña muestra del abandono a los asuntos agrarios que tiene como responsabilidad la dependencia que encabeza Rosario Robles Berlanga, quien hasta ahora ha dado ejemplos de la rapidez con que actúa cuando de asuntos políticos se trata o que tienen que ver con su imagen pública, y eso quedó evidenciado en la reciente boda del gobernador mexiquense Eruviel Ávila, donde copa en mano hizo un reclamo por una nota sobre su imagen.

Y es que a la señora Robles es muy frecuente verla en ceremonias y actividades sociales y políticas, donde dicen que ya anda promocionándose para ser candidata al gobierno de la Ciudad de México, pero los asuntos agrarios y de desarrollo urbano, como el de Wixarica, siguen en el abandono oficial y por eso el viacrucis de poblaciones agraviadas en oficinas públicas, a quienes con frecuencia se les ve en el Senado, con diputados, en la Segob, en Derechos Humanos y otras, porque en la Sedatu, nada.

Es tanta la distracción política en la Sedatu, que incluso en la dependencia tiene observaciones de la Auditoría Superior de la Federación en el sentido de que ésta no estableció los lineamientos adecuados para el ordenamiento territorial del país, incumpliendo así las políticas de desarrollo urbano, lo cual habla de la mala conducción de Rosario Robles y también de su interés en otros temas, que no son precisamente del área que encabeza. Mientras tanto los problemas agrarios y de desarrollo urbano son tan grandes como el nombre de la dependencia aludida.

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