Opinión

Necesitamos igualdad con la mariguana legal

 
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Branson.

No es una pequeña ironía que vender cannabis, antes un factor importante en el encarcelamiento y la destrucción de la vida de millones de estadounidenses, sea ahora un nuevo mercado comercial prometedor que atrae a inversionistas tradicionales y no tradicionales por igual.

Como he escrito antes, he creído durante años que la guerra contra las drogas ha sido un desastre. Desde una perspectiva empresarial, las únicas compañías que han lucrado con ella son las involucradas en la mórbida profesión de atrapar y encarcelar a los infractores.

Esto me ha dado muchas vueltas en la mente en los últimos días, especialmente después de ver un nuevo y provocador cortometraje, A History of the War on Drugs: From Prohibition to Gold Rush, narrado por el ícono cultural y colega emprendedor Shawn Carter (mejor conocido como Jay Z).

Necesitamos reconocer el racismo inherente de la guerra antidrogas

“La guerra contra las drogas es un fracaso épico”, dice Jay Z en el video en línea; que fue producido en colaboración con Revolve Impact y la Drug Policy Alliance, y bellamente ilustrado por la artista Molly Crabapple. Con su voz poderosa y distintiva, Jay Z discute los muchos aspectos equivocados en las actuales políticas antidrogas de Estados Unidos, y detalles del horrible legado racista de la guerra contra las drogas, que fue lanzada por el presidente Richard Nixon hace más de 40 años.

Jay Z ve la guerra contra las drogas a través de una lente singularmente personal. En la cinta, alude a su propia experiencia mientras crecía en una comunidad pobre en Nueva York que sufría de un descuido extremo y fue desproporcionadamente identificada como blanco por las autoridades después de que los políticos intensificaron la guerra contra las drogas en los años 80.

“Los jóvenes como yo que andaban en la calle se convirtieron en el único villano, y los drogadictos carecían de ‘fuerza moral’”, explica Jay Z.

“En los 90, las tasas de encarcelamiento en Estados Unidos se dispararon. En la actualidad, encarcelamos a más personas que cualquier otro país del mundo”.

Entre muchas otras reflexiones asombrosas en la película, me sorprendió más la yuxtaposición de los hombres de color jóvenes y económicamente vulnerables que eran arrastrados al mercado de drogas clandestino; mientras, en estados como Colorado y Oregón están surgiendo y floreciendo mercados de cannabis legales, dominados por hombres blancos, en general.

Simplemente miren las cifras: a principios de este año, The Denver Post reportó que, en 2015, se vendieron más de 990 millones de dólares en mariguana legal, tanto para usos médicos como recreativos, en Colorado. Y este ha sido un mercado lucrativo desde el principio; hace sólo dos años, cuando el uso del cannabis para propósitos recreativos fue permitido legalmente en el estado, se vendieron unos 699 millones de dólares de la droga. En general, se espera que el mercado legal del cannabis en Estados Unidos alcance un valor de unos siete mil millones de dólares este año.

La relajación de las leyes sobre la mariguana está produciendo resultados esperanzadores; pero los problemas persisten. Como dice Jay Z en la cinta, aun cuando los estados han legalizado su uso, algunos están restringiendo que las personas con antecedentes previos de drogas entren en la industria del cannabis.

“Si una persona es emprendedora y vive en uno de los muchos estados que están aprobando leyes ‘legalizadoras’ -dice Jay Z- aún podría enfrentar barreras para participar en la economía formal. Los capitalistas aventureros migran a estos estados para abrir operaciones multimillonarias, pero los exconvictos no pueden abrir un dispensario.

“Muchas veces esos delitos fueron cargos relacionados con drogas, cometidos por personas pobres que vendían drogas para ganarse la vida, pero ahora tienen prohibido participar en una de las economías de más rápido crecimiento”.

Esta exclusión significa que muchas personas que fueron las principales víctimas de una aplicación excesiva de la ley antidrogas, es decir, hispanos y afroamericanos que fueron arrestados por posesión o venta de cannabis, luego encerrados debido a sentencias antidrogas obligatorias, se encuentran incapaces de cosechar cualquier beneficio del mercado legal. Eso no sólo es injusto, sino que también prohíbe a la gente con experiencia real en el comercio del cannabis aportar valor al sector naciente. Y aunque el número de arrestos en general está declinando conforme los estados suavizan sus leyes con respecto al cannabis, la disparidad racial en los arrestos relacionados con drogas nacionalmente es perturbadoramente persistente.

La guerra contra las drogas es, realmente, un fracaso épico, y sigue cobrando víctimas. Sin embargo, está creciendo el impulso para hacer a las leyes más justas, y existe una creciente ola de compasión para las personas que están luchando con la adicción. Ahora es momento de preguntarnos: ¿Cómo será el nuevo sistema que tome el lugar?, ¿será compasivo, justo y humano para todas las personas?, ¿o apuntalará la misma intolerancia y desigualdades que han caracterizado a la guerra contra las drogas?

Como miembros activos de la comunidad empresarial, Jay Z y yo comprendemos que, donde hay oportunidad, le seguirán los intereses financieros. También estamos empeñados en hacer el bien a la sociedad, y en usar nuestras voces para promover el cambio positivo.

Espero que este video resulte en un fuerte llamado a la acción para quienes dan forma y regulan la industria legal del cannabis. Necesitamos reconocer el racismo inherente de la guerra antidrogas, y necesitamos crear un terreno emprendedor nivelado para esta industria emergente.

Twitter: @richardbranson

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