Opinión

Navidad con miedo: Fitch y ¿la crisis que viene? 

 
1
 

 

Fitch Ratings

Ser pesimista de la economía mexicana es altamente posible en este momento. Para argumentarlo, hay que echar mano de algunos indicadores, como la proporción de la deuda respecto del Producto Interno Bruto en más de 48 por ciento; las constantes revisiones a la baja en los pronósticos de crecimiento; el estancamiento de la producción petrolera; y el patrón de ascenso en la inflación que, aun estando bajo control, orilló a Banxico a elevar las tasas de interés.

Es cierto que el problema no ha estallado. También es cierto que podría argumentarse —con sólidos indicadores— en sentido contrario. Se puede afirmar que nuestra economía genera empleos; que resiste choques externos; y que tiene mecanismos de ajuste como el tipo de cambio flexible y las reservas internacionales.

Pero si la balanza se ha de inclinar hacia un lado o el otro, el viernes apareció el primer gran aviso de que el primer escenario se acerca. Así podría desprenderse del anuncio de Fitch Ratings al modificar la perspectiva de la deuda mexicana y ponerla en negativa, avisando que podría bajar la nota de la deuda soberana nacional, y encendiendo alarmas antes de Navidad.

Quizá el elemento más preocupante de lo que valoró Fitch es el mediocre crecimiento económico: “El perfil de crecimiento modesto de México es una limitante de calificación. El promedio a 5 años de su producto interno bruto (PIB), de 2.4%, es menor que la mediana del grupo calificado en BBB, de 3.1%. Fitch redujo sus proyecciones de crecimiento para México a menos de 2% para 2017, considerando que persisten riesgos a la baja. La agencia opina que la demanda interna y el crecimiento económico serán afectados por una incertidumbre económica mayor […]”.

Fitch tiene razón. México crece mediocremente. Este es un problema perenne en el país, aun habiendo aprobado las reformas estructurales. Una nación con una calificación de deuda similar a la nuestra, Tailandia, cuenta con un pronóstico de crecimiento para este año de 3.3 por ciento y de 3.4 por ciento para 2017. Asimismo, España, que también tiene una calificación de deuda similar —aunque equivale al 100 por ciento de su PIB—, crecerá 3.1 por ciento este año. Nos rebasan.

Una cosa es real: México ya no puede tener una crisis como la que vivimos en los noventa, por el simple hecho de que ahora contamos con instrumentos que antes ni siquiera existían (tipo de cambio flexible; línea de crédito abierta con el FMI). No obstante, lo que menos necesitábamos esta Navidad era un balde de agua fría como el que Fitch avisó que aventaría en caso de ser necesario. ¿Cómo evitarlo?

Todos los actores económicos deben detonar acciones radicales para potenciar el crecimiento. Sí: radicales.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

También te puede interesar:
¿Cómo se llamaba tu primera mascota?
AMLO y la izquierda bananera
Samsung y su futuro estratégico en México