Opinión

Navarrete y el manto protector del "rollo"

Contra la pared, sin poder explicar dudas elementales en torno a la omisión de Ángel Aguirre ante la prolongada crisis en Guerrero, el Partido de la Revolución Democrática ha decidido que la mejor respuesta a la crisis por la desaparición de 43 estudiantes en Iguala son medidas de 'apantallamiento' y echar 'rollo'.

El apantallamiento: ayer sesionó la plana mayor del PRD en Iguala, sí, en el mismo municipio que abandonaron a su suerte a pesar de que hace 15 meses tuvieron ahí un secuestro de ocho de sus militantes, tres de los cuales aparecerían muertos.

Y el rollo: en esa reunión dieron a conocer una “declaración política” en la que destacan dos cosas: un lenguaje grandilocuente y un singular mea culpa; un mea culpa que dice fallé, pero vean, no soy el único, hay otros estados en llamas; un mea culpa que dice fallamos en el estado y en el municipio que gobernamos, pero la responsabilidad “fundamental” no es de los míos, es del gobierno federal.

Vale la pena repasar algunas de las líneas de esta “declaración política”, primer documento, es decir primer signo importante, de la nueva presidencia perredista, a cargo de Carlos Navarrete.

“Somos solidarios y queremos dar nuestra aportación para detener el horror que significa esta espiral de violencia que crece y que cubre de sangre y de indignación a la Nación. Aportaremos a ello reconociendo que no fuimos lo suficientemente cuidadosos, pues aceptamos que un candidato externo, que no era miembro del PRD fuese candidato a la presidencia municipal y permitiera o incluso dirigiera la cooptación de la policía municipal por parte de la delincuencia organizada.

“Los perredistas asumimos nuestro error y ofrecemos al pueblo de Guerrero nuestras disculpas y pedimos su perdón. Esperamos que otros partidos que están en las mismas circunstancias actúen en consecuencia.

“El gobierno de la República se ha visto rebasado por la acción criminal.

“Por ello, ante lo ocurrido aquí, el PRD exigió la inmediata intervención federal, pues no puede, al igual que el gobierno del estado de Guerrero, eludir sus responsabilidades.

“La desgracia de Iguala no es la única. Ahí están los fusilados de Tlatlaya en el Estado de México, o la horrenda fosa mortuoria de San Fernando, en Tamaulipas, los asesinatos de Jalisco, en Michoacán (…) Sabemos que de todo ello son responsables las autoridades locales como los gobernadores y los presidentes municipales, y que la responsabilidad fundamental recae en el gobierno federal.

“El gobernador debe cumplir con sus obligaciones al igual que lo debe hacer el Ejecutivo federal”.

Algunas apostillas

Ahora sucede que el presidente municipal de Iguala no era suyo, sino externo. Qué recurso tan barato del PRD para minimizar su responsabilidad.

Mencionan más veces la responsabilidad en la crisis del gobierno federal que la de su gobernador.

Nada dice el documento de que el alcalde José Luis Abarca se escapó en las narices del gobernador (es un decir) Ángel Aguirre.

Tuvieron, hay que reconocerlo, la decencia de no respaldar irrestrictamente a Ángel Aguirre, a quien no mencionan por su nombre.

A esta izquierda no le importó usar tragedias como la de San Fernando para escudarse de una falla propia. Lamentable.

Cabe mencionar que el lunes, en declaraciones en Noticias MVS, Navarrete dijo que apenas el sábado pasado supo los detalles del asesinato de tres perredistas en Iguala y la averiguación previa. Ojalá que lo anterior sea mentira, pues sería preocupante que haya obtenido el liderazgo nacional del perredismo sin conocer al dedillo lo que ocurría en Guerrero. Ojalá que eso sí haya sido puro 'rollo'.

Twitter: @SalCamarena