Opinión

Narrativa médica

10 febrero 2014 5:16 Última actualización 24 marzo 2014 21:28


 
 
 

A pesar de la creciente incomunicación entre médicos, enfermeras, pacientes y familiares, no existe gran preocupación por ello en las instituciones dedicadas al cuidado de la salud. Cuando la comunicación médica se enrarece afecta la tranquilidad y la salud del enfermo.
 
 

Desde los 50 la medicina institucional en México bajó de calidad cuando varios directores del IMSS gastaron cuantiosos recursos destinados a los servicios de salud, para construir teatros, escenificaciones fastuosas, pagar para traducir obras clásicas (un millón a Salvador Novo por traducir Electra), adquirir un equipo de fútbol, comprar un estadio de béisbol, etc.
 
 

En las escuelas de medicina se capacita a los estudiantes para enfrentar y resolver problemas médicos, pero no toman en consideración los antecedentes familiares, la historia personal (de su vida) y la historia de vida espiritual del paciente.
 
 

En 1984 mi padre murió por una infección adquirida en un hospital del IMSS donde estuvo internado tres meses. Había acudido al hospital para un tratamiento ambulatorio de un día. En todo ese tiempo me percaté con tristeza que los médicos y las enfermeras no hacían ningún esfuerzo de comunicarse con el paciente, mucho menos con sus familiares.
 
 

Siendo entonces un principiante en materia hospitalaria, me di cuenta que todo lo que en ese momento ignoraba sobre comunicación y narrativa médica, habría sido de gran ayuda para la paliar la intranquilidad, la incomodidad y el dolor del enfermo. Como comunicólogo corporativo comencé a tomar en serio la comunicación médica y el cuidado del enfermo. Aprendí que cualquier paciente es y fue una persona, -un ser humano- con su propia historia.
 
 

En Estados Unidos a fines de los 90´s los médicos Rachel Naomi y Rita Charon “enfatizaron que la práctica médica debería estar estructurada alrededor de la ´narrativa´, considerada como la historia de vida de la persona, la secuencia de eventos en el orden en que sucedieron, las situaciones en las cuales se presentaron y cómo afectaron a la persona”.
 
 

Este importante proceso implica: a) habilidad o destreza para contar o narrar algo. b) disposición del médico y del personal sanitario para escuchar con interés. c) la importancia de los hechos reales o ficticios como una ayuda para esclarecer y facilitar el deseo y la necesidad del enfermo de ser comprendido y conseguir ser curado.
 
 

Aquí nos topamos con dos hechos vitales: la habilidad del paciente y/o la de sus familiares para narrar lo que sucedió y lo más difícil de encontrar en la profesión médica (casi imposible): la disposición y la paciencia -del médico- para no interrumpir y escuchar la ´narrativa´. (Se ha medido que los médicos interrumpen por primera vez a los 16 segundos del inicio de la narrativa de un paciente o familiar).
 
 

El enfermo quiere, desea, necesita que el personal médico comprenda y entienda sus padecimientos, cómo se iniciaron y cuando para que traten profesionalmente sus problemas médicos, que le den importancia lo que para a ellos es importante y que lo acompañen a través de su enfermedad. El paciente que languidece, fue y es una persona, un ser humano con su propia historia.
 
 

Con la narrativa médica se pretende: 1.- La persona es primero, después el paciente. 2.- Mejorar la calidad de la atención al paciente. 3.- Escuchar y entender mejor a los pacientes. 4.-Tratar a la persona, no a su enfermedad. 5.- Conmover. 

 
comunicacion_medica08@yahoo.com
 
Twitter: @SalvadorGLignan
 
Consultor privado.