Opinión

Nadie propone la venta de Pemex


 
 
Por supuesto que no se privatizará ni un tornillo de Pemex. ¿Quién querría esa empresa con su carga fiscal, sus rezagos de inversión, inclusive en mantenimiento; su nómina sobre cargada, sus pasivos laborales enormes y un sindicato cuyos líderes andan en autos Ferrari?
 
 
Lo que el gobierno propone con la reforma energética lo ha aclarado el ingeniero Javier Jiménez Espriu: se trata de privatizar las actividades de la industria petrolera y las ganancias que obtiene Pemex, no a Pemex. (SPD Noticias, entrevista de Federico Arreola).
 
 
La propuesta en la que están básicamente de acuerdo el PAN y el gobierno, consiste en abrir las diversas actividades de la industria, sin exclusiones, a inversiones de capital nacional y extranjero, y que Pemex contrate y compita con las inversiones privadas.
 
 
Pensar en privatizar Pemex supondría la disposición del gobierno a su previo saneamiento administrativo, a cambiar su régimen fiscal, a someter a la dirigencia del sindicato y a proteger a la empresa del saqueo que la corrupción y la delincuencia le causan.
 
 
Peña Nieto no tiene tan audaces intenciones. Se pueden encontrar algunas menciones de paso a esas cuestiones en el Pacto por México, pero lo central de la propuesta del gobierno y del PAN es que inversionistas particulares participen en actividades actualmente reservadas por la Constitución al Estado mexicano.
 
 
Los inversionistas privados entrarían a la industria de manera individual o asociados con Pemex. Una modalidad no excluye a la otra.
 
 
En el caso de la primera, Pemex tendría que competir con empresas que no le entregarán al fisco el 70% de sus utilidades (precio de venta menos costos de extracción), ni tendrán una nómina excesiva, ni compromisos de retiros y jubilaciones de trabajadores como los que pesan sobre la paraestatal mexicana.
 
 
Es posible anticipar que en tal escenario no pasaría mucho tiempo antes de que México se quedara sin instrumentos en la industria petrolera, como pasó en la actividad bancaria. Tenemos bancos que aumentan sus ganancias (15% en el primer semestre de este año) en sentido contrario al resto de la economía, y que se remiten a sus matrices.
 
 
En la otra vertiente de la reforma petrolera, Pemex es parte de la relación contractual con las empresas inversionistas. De hecho, ya lo es desde la reforma de 2008, que creó los 0contratos de servicios' (incentivados) que han tenido un alcance limitado en el interés de las empresas transnacionales.
 
 
Las dos modalidades se enfrentan a una exigencia muy seria, de la que sólo Andrés Rozental, coordinador del grupo de trabajo de Energía del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) ha hablado (Reforma 6/08/2013).
 
 
Dice Rozental que esas empresas quieren poder registrar en su patrimonio y libros de contabilidad las reservas a las que tengan acceso. Dicho de otro modo, esas empresas quieren contar como suyo, el crudo del subsuelo en cuya explotación participen como empresas independientes o asociadas con Pemex.
 
 
Rozental sabe de lo que habla, y lo hace a favor de que se cumpla esa  condición en la reforma constitucional. Exxon, Mobil y British Petroleum, son empresas participantes en Comexi. El gobierno pospuso la presentación de su propuesta para la semana próxima.
 
 
La iniciativa de reforma energética, primera que el gobierno presenta fuera del Pacto por México. Si se cumpliera la exigencia de los potenciales inversionistas en la industria y la reforma les permitiera sumar a sus inventarios el crudo del subsuelo mexicano, el Pacto por México quedaría anulado en todo lo referente a la actividad petrolera.
 
 
El compromiso 54 del Pacto dice a la letra que "se mantendrá en manos de la nación la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de PEMEX como empresa pública” (Pemex es un organismo descentralizado, no una empresa pública).
 
 
Lo que es un acuerdo es que los diputados y senadores del PRI, PVEM y del PAN están dispuestos a sumar los votos suficientes para aprobar la reforma constitucional que permita las inversiones privadas en la industria. Quizás también aprueben que tengan derechos de propiedad sobre el crudo.