Opinión

Nada cambiará tras el tiroteo de Alexis


 
 
Es muy triste decirlo, pero nada cambiará en Estados Unidos tras el episodio de locura asesina protagonizado por Aaron Alexis, producto típico de la alienación en las capas medias e inferiores del aparato militar, cada vez más cubiertas por “contratistas” que trabajan para el Pentágono y el espionaje desde Kabul hasta el Navy Yard, pasando por Guantánamo.
 
 
En su declaración del lunes, poco después de la matanza en Washington, Barack Obama anunció solemnemente que se investigará lo ocurrido “y haremos todo lo que podamos para tratar de prevenir” un nuevo tiroteo, pero sin manifestar siquiera que presionará al Capitolio para que de una buena vez saque adelante las medidas de control ––mínimas, cabe señalar, para los expertos–– que la inefable Asociación Nacional del Rifle (NRA) abortó por cinco votos en el Senado en abril, luego de la terrible masacre de veinte niños y cuatro adultos en la primaria Sandy Hook de Newtown, Connecticut, en 2012.
 
 
Los pocos legisladores que aún se atreven a hablar de restricciones en la venta de armas semiautomáticas y límites en sus cargadores, como la demócrata Dianne Feinstein, tienen ante sí la amenaza de las elecciones intermedias de 2014, en las que nadie quiere perder.
 
 
Y pensar que ayer arribaron a Washington 75 activistas de la Alianza Newtown por la Acción, en un viaje organizado previamente, para conmemorar nueve meses de la tragedia en esa población y participar en una audiencia del Comité Judicial de la Cámara Alta que abordaría el peligro que entrañan leyes como Defiende tu Patio ––si, la misma con la que fue asesinado en Florida el joven afroamericano Trayvon Martin––, y que ante los acontecimientos fue cancelada por su promotor, el demócrata Dick Durbin.
 
 
Sin esperanza
 
 
Aunque Dave Ackert, fundador de la alianza, expresó que no es “optimista”, pero espera que casos como el de Martin y Alexis ayuden a reanimar el debate, lo cierto es que cunde el desaliento entre quienes buscan aflojar un poco las cadenas de la NRA y la industria de las armas.
 
 
El semanario The Atlantic simple y sencillamente decretó que la esperanza de algún avance en el Congreso “está oficialmente muerta”, y no es para menos, después de que la semana pasada dos senadores estatales en Colorado fueron despojados de sus escaños en referéndum, por atreverse a impulsar cambios. En anuncios de televisión, la NRA, que gastó 360 mil dólares en su campaña, los llamó “demasiado extremistas para Colorado”.
 
 
Ante este panorama, sale sobrando preguntarse por qué el “budista” Alexis, con un récord de violencia a sus espaldas, con frecuentes estallidos de ira y actos de insubordinación y mala conducta que lo echaron de la Marina, pudo regresar al servicio, donde nadie objetó que portara armas. Eso sí, adelanta AP, seguramente muchos cuestionarán a los “contratistas” y exigirán que se les ponga en orden.
 
 
A fin de cuentas, Alexis era contratista de The Experts, firma de tecnología de la información, como Edward Snowden, quien robó al espionaje sus secretos cobrando en Booz Allen Hamilton.