Opinión

Nacionalismo

    
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Nacionalismo. (Especial)

La imagen del hombre que levantó la bandera nacional sobre los escombros del terremoto del 7 de septiembre conmovió a la opinión pública. El video se propagó por las redes sociales con una buena dosis de carga emocional.

El hombre se llama Ángel Sánchez Santiago, el lugar es Juchitán, Oaxaca, y el efecto conmovedor evoca el denominado Rally Round the Flag, algo así como un efecto unificador en torno a la bandera o un símbolo patrio. Los politólogos norteamericanos han empleado esa frase para describir el surgimiento espontáneo de apoyo al presidente en turno en momentos de crisis o guerras. El caso de Juchitán tuvo un efecto emotivo en un momento de crisis pero sin traducirse en apoyo político, lo cual no le demerita en importancia simbólica.

¿Por qué a los mexicanos les gusta tanto ver este tipo de gestos patrióticos? A pesar de guiarse por una enorme desconfianza hacia los demás y hacia las instituciones, con todo y que predomina una enorme insatisfacción y malestar sociales, y en medio de un generalizado sentimiento de inseguridad que predomina entre la gente, el nacionalismo mexicano no está dañado. El nacionalismo ha resistido momentos de indignación, de escándalo y de cinismo político.

La Encuesta Mundial de Valores ha llevado registro puntual de qué tan fuerte es el orgullo nacional en el país. En 1996, el 72 por ciento de los entrevistados a nivel nacional dijo sentirse muy orgulloso de ser mexicano. En el año 2000 la proporción subió ligeramente a 79 por ciento. En 2005, se registró otro leve aumento a 83 por ciento. Y en 2012, la más reciente edición del estudio, el sentimiento de fuerte orgullo nacional registró 84 por ciento. El nacionalismo se mantuvo fuerte durante ese periodo, y fue aumentando algunos puntos de una encuesta a otra.

Además, el nacionalismo fue unificando a los seguidores de los principales partidos políticos como ninguna otra actitud o sentimiento lo han hecho. En el año 2000, 80 por ciento de los priistas se decía muy orgulloso de ser mexicano, frente al 77 por ciento de los panistas y el 74 por ciento de los perredistas. (Aún no había morenistas en ese año, por si me pregunta). La diferencia entre los más nacionalistas y los menos era solamente 6 puntos porcentuales: las diferencias partidistas eran mínimas.

Pero en 2012 esa mínima diferencia política desapareció: el 87 por ciento se dijo muy orgulloso de ser mexicano, tanto entre priistas, como entre panistas y perredistas. El nacionalismo se expresa entre todos, lo cual muestra lo increíblemente unificador de ese sentimiento en el país. Cierto, falta ver si los últimos años han mermado en algo esa unidad. Para ser perfectamente comparables, habrá que esperar la siguiente edición de la Encuesta Mundial de Valores.

Por lo pronto, ni la izquierda ni la derecha ni el centro políticos tienen ventaja ante el sentimiento más común y más unificador que hay en México: el orgullo nacional.

¿AGENDA INE?
Con el arranque formal del proceso electoral 2017-2018, el INE ha comenzado desde ahora a hacer un llamado al voto y la participación ciudadana. La tarea de invitar a los ciudadanos a votar es una de las tareas centrales del organismo electoral, pero la forma como lo está haciendo comienza a levantar cejas.

En un anuncio del INE aparecen varios mexicanos en una sala de espera. Un joven se pregunta “¿Adónde voy?”; una joven “¿Adónde vamos los mexicanos?” Y una mujer afirma “tenemos que acabar con la corrupción, con la desigualdad, con la inseguridad”. Hasta aquí, cualquiera que escuche el anuncio creerá que es de un partido político. ¿Le corresponde al INE señalar esas problemáticas?

El INE debe promover la participación, pero no le corresponde articular los temas de campaña y debate político. Esa es la labor de los partidos políticos y sus candidatos. ¿Incurre el INE en alguna falta contra su imparcialidad con esos anuncios?

Twitter: @almorenoal

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