Opinión

Nacionalismo y TLCAN

    
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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha tenido efectos importantes en la actitud de los mexicanos hacia el país vecino del norte. Nos ha hecho convergir más con Estados Unidos, económicamente, socialmente y políticamente. Incluso, ha atemperado el nacionalismo mexicano. Las encuestas de opinión señalan consistentemente que, desde la década pasada, mantenemos una actitud positiva hacia el vecino.

De acuerdo a las encuestas realizadas por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el nacionalismo mexicano ya no se define por ser antinorteamericano. El nacionalismo es concebido por el hecho de hablar español, ejercer derechos y obligaciones ciudadanas. A la pregunta en qué consiste el nacionalismo, sólo menos de 20 por ciento de las respuestas señala que tiene que ver con actitudes de repudio al vecino del norte.

En lo que va de esta década, Estados Unidos siempre ha sido uno de los tres países extranjeros mejor vistos por los mexicanos. Su expresidente, Barack Obama, era el segundo líder del mundo más admirado, sólo por debajo del popular papa Francisco.

Hay tres elementos que ayudan a explicar la convergencia de México hacia Estados Unidos: el primero es la profundización de los nexos económicos; el segundo son las vinculaciones sociales; y por último, la política.

Durante los 23 años del TLCAN el porcentaje que representa Estados Unidos como destino de nuestras exportaciones continúa siendo el 80 por ciento. Sin embargo, la importancia de las exportaciones en el Producto Interno Bruto (PIB) creció dramáticamente, por lo que la relevancia de Estados Unidos para nuestro bienestar económico se ha consolidado.

Consecuentemente, se ha cobrado conciencia de la importancia de una buena relación con Estados Unidos para el bienestar nacional. Esto se ha traducido en disciplina de la clase política hacia el vecino del norte; o dicho de otra manera, se ha despolitizado el manejo de la relación bilateral.

Un buen ejemplo de esta despolitización fue la reacción literalmente ecuánime del presidente Enrique Peña Nieto cuando se descubrió que la Agencia Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) espiaba incluso a los líderes aliados, como Peña, Angela Merkel de Alemania y Dilma Rousseff de Brasil. A diferencia de la presidenta de Brasil, Rousseff, quien suspendió su viaje a Washington realizando todo un escándalo, Peña aprovechó una reunión multilateral para tratar el asunto en persona con Obama. Más aún, ante el irreverente Trump, Peña y sus funcionarios han sido los adultos en la conversación bilateral.

La tendencia en Estados Unidos en relación a México es distinta. Según las encuestas de Gallup, destaca que en esta década la estima del estadounidense hacia México ha disminuido. En 2011, sólo 45 por ciento de estadounidenses tenían una visión favorable. No hay que ir muy lejos para encontrar las causas del incremento de actitudes negativas hacia México: la violencia galopante de la última década así como la corrupción.

Llama la atención que este año la estima de México, según la encuesta de Gallup, se dispara hasta 64 por ciento. La explicación podría estar en los propios agravios de Trump hacia México. Es decir, una parte considerable de los estadounidenses no están de acuerdo con las groserías de su presidente hacia México y han reaccionado mostrando más una actitud positiva.

Finalmente, considero que así como Obama tuvo un efecto positivo en la estima de los mexicanos hacia Estados Unidos, si Trump termina su primer cuatrienio y si llegara a gobernar en un segundo, las consecuencias serán negativas para nuestra estima del vecino del norte. Trump es, según la encuesta del CIDE, el líder extranjero que más repudian los mexicanos, incluso por encima de Nicolás Maduro de Venezuela.

MUESTRAS DE SOLIDARIDAD POR TERREMOTO
Me han conmovido las numerosas muestras de solidaridad de que he sido objeto como mexicano viviendo en Estados Unidos. Colegas y amigos de todos los rincones del país me han escrito para preguntar por mi familia y para solidarizarse con el sufrimiento de los nuestros. No tengo amigos en el campo de Trump. Pero el Estados Unidos en que me desenvuelvo profesionalmente como profesor de la Universidad de California, es altamente solidario y humano. Gracias queridos amigos por su solidaridad.

Twitter: @RafaelFdeC

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