Opinión

MX, país donde queman vivos a los ladrones y venden dos veces la tierra

 
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Santiago Matatlán, Oaxaca. (http://aristeguinoticias.com/3009/mexico/linchan-y-queman-a-presunto-delincuente-en-matatlan-oaxaca/

Si alguien necesitaba una confirmación que en México el Estado de derecho es todavía una fantasía a la que aspiramos millones de ciudadanos, debió sólo mirar las noticias del viernes y atestiguar que este sigue siendo un país donde la 'ley de la selva' está más vigente que las que aprueba el Congreso.

Se leía el viernes que los vecinos de Santiago Matatlán, Oaxaca, aprehendieron a un ladrón y lo ajusticiaron, quemándolo vivo. Escena horrorosa. Asimismo, se reportó el levantamiento de un bloqueo al Aeropuerto Internacional de Guadalajara —la segunda ciudad más habitada del país— por parte de ejidatarios de un lugar llamado El Zapote, que habían estado ahí una semana, entorpeciendo las operaciones y reclamado el pago de dos mil 600 millones de pesos desde que les expropiaron sus tierras.

Mirando estos ejemplos, y quizás exagerando un poco, es posible decir que este país no tiene fundamentos para generar prosperidad garantizada para todos sus ciudadanos. Lo malo, además, es que este tipo de sucesos son ‘admitidos’ por la sociedad como parte de una escena folclórica que nos distingue del mundo. Ese folclor incluye la quema viva de trúhanes gracias a los ‘usos y costumbres’; así como el bloqueo de aeropuertos por parte de grupos que reclaman la propiedad de la tierra (y que a veces son uno de muchos grupos más, porque un pedazo de tierra puede tener varios grupos ejidales, que la venden dos o tres veces).

Si a esta condición de fragilidad institucional le sumamos la advertencia del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, en el sentido de que se avecina un huracán categoría 5 si gana Donald Trump en Estados Unidos, estamos frente a un futuro sumamente negativo, ante una posible espiral donde el desfonde económico combinado con un Estado de derecho precario sumiría a una o dos generaciones completas a la informalidad o a la pobreza.

Porque una cosa es que gobernase Trump en Estados Unidos pero que aquí hubiera obediencia a ley y justicia imparcial para todos los agentes económicos —en cuyo caso nos costaría mucho, pero nos recuperaríamos de la renegociación del TLCAN y de la confiscación de remesas—; y otra muy distinta es que dicho escenario ocurra y nosotros continuemos con instituciones débiles. En este segundo caso —que es muy apegado a la realidad—, podemos perder dos décadas de avance económico al carecer de instituciones de justicia. Millones de individuos ingresarían a las filas del desempleo y la informalidad.

Esto es lo que no se ha dicho: el problema no es que gane Trump y el comercio sufra un gran descalabro. El riesgo es que nos aislaríamos, y en ése arrinconamiento, tendríamos que orar para que las instituciones se fortalecieran rápido.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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