Opinión

Mutti Merkel seguirá construyendo a Europa


 
A sus 58 años, la mujer más poderosa del mundo, primera en encabezar el gobierno de Alemania y primera en hacerlo ya con el país unificado como ossi, antigua habitante de la república comunista oriental, se prepara a seguir la edificación de Europa desde una plataforma envidiable, que en más de una oportunidad ha chocado con su liderazgo discreto, de firmeza tras bambalinas.
 
Pocos esperaban que Angela Merkel, de imagen apacible y ajena a los grandes discursos, hija de un pastor luterano nacida en Hamburgo, pero criada en la extinta República Democrática Alemana, llegaría al poder después de heredar el mando de la Unión Cristiana Demócrata (CDU) de Helmut Kohl en 2005, tras superar al presidente bávaro y jefe de la Unión Social Cristiana (CSU), Edmund Stoiber; hoy Mutti (mami) Merkel ya rebasó la mitad del periodo récord ejercido por Kohl en la cancillería federal (16 años) y, si bien ha insinuado su retiro para 2015, por lo pronto se encamina hacia su tercera victoria electoral el domingo.
 
Se acerca
 
En la recta final de la campaña, sin embargo, Peer Steinbrück, abanderado del Partido Socialdemócrata (SPD), logró acortar distancias y acercarse a la posibilidad de una coalición como la del primer gobierno de Merkel, gracias a la cual ocupó el Ministerio de Finanzas en el peor momento de la crisis mundial.
 
“La última fase no ha marchado bien para la canciller federal y las cosas se han puesto un poco en contra de su alianza de centro derecha”, indicó en un análisis Holger Schmieding, economista en jefe del Banco Berenberg.
 
Se abre entonces el intenso juego de números y de asociaciones que caracteriza a los comicios germanos: el ascenso en las encuestas del pequeño partido Alternativa para Alemania, que se opone al euro, podría quitarle a Merkel el espacio suficiente para repetir su coalición con los liberales (FDP), si rebasa cinco por ciento de la votación y entra al Parlamento.
 
Es por ello que la propia Merkel pidió a sus seguidores en Magdeburgo votar por los candidatos al Bundestag de la CDU y no distraerse con el FDP, en peligro de perder su papel de bisagra entre derecha e izquierda luego de fracasar en las elecciones legislativas de Baviera.
 
No obstante, Angie acaricia el triunfo; en su favor está la falta de iniciativas concretas de Steinbrück que marquen una diferencia real y un crecimiento que, siendo apenas de 0.7 por ciento en el tercer trimestre, brilla frente a la recesión en la mayor parte del continente.
 
“El euro garantiza nuestros empleos y prosperidad”, afirmó la dirigente de la tercera economía mundial. Ya lo dijo Ulrike Guerot, experta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores: “Alemania construirá a Europa bajo su propio ritmo y términos. Los demás necesitan entenderlo así y si nos apresuran, tomará más tiempo”.