Opinión

Must carry… must respect Copyrights?

Mauricio Jalife Daher

Una de las polémicas más encendidas de la reforma en telecomunicaciones es la derivada de la traída y llevada figura del must carry-must offer, que se nos ha dicho, contrapone supuestos intereses públicos con privados. Sin embargo, este “derecho-obligación” de subir los canales de televisión abierta a los sistemas de cable representa un desafío muy importante a los principios rectores del derecho de autor, y de la forma en que se logre deshacer el entuerto derivarán efectos que incidirán en la percepción en este trascendental sector de la competencia en México.

De acuerdo con nuestra regulación en la materia, quien produce una obra audiovisual, puede con toda libertad disponer sobre las formas de difusión y comercialización de su obra. Esta es la única forma en la que el monopolio legal constituido sobre la misma permite recompensar a quien invierte en producir contenidos. Bajo la figura del must carry, ese privilegio se disipa y cualquier concesionario podrá, y deberá, subir los canales abiertos de la televisión mexicana. Esa opción, hoy, viola abiertamente las disposiciones que tutelan el derecho de autor en el país.

La intención primaria de la reforma es dar condiciones “parejas” a todos los contendientes del sector, permitiendo que los sistemas de televisión de paga ofrezcan el paquete completo, sin limitaciones que llevan a los consumidores a preferir a unos sobre otros. Uno de los posibles efectos positivos es el incremento en ventas publicitarias del emisor original de la señal, derivada de que la misma será recibida por un mayor número de destinatarios. Otro efecto paradójico, en ese caso indeseable, es la disminución de la difusión de canales alternativos que han acusado un crecimiento importante en los últimos tiempos al ser la opción directa en los sistemas de cable.

La reforma que en las próximas semanas deberá practicarse a las diversas leyes secundarias como consecuencia de la constitucional en telecomunicaciones, deberá incluir una intervención quirúrgica de alta precisión a la legislación de derechos de autor. Siendo una materia altamente técnica, cometer errores e imprevisiones podría acarrear consecuencias nefastas en un campo de alta sensibilidad empresarial.

Desde donde se mire, la industria mexicana del entretenimiento representa uno de los rubros más exitosos y productivos de nuestra economía, y poner en predicamento sus ejes de desarrollo no se justifica si se basa en una falsa pretensión de apertura democrática.

Un tema en el que se deberá ser especialmente puntual, es que la gratuidad del concepto del must carry no pretenda extenderse a los derechos de escritores, actores y productores de fonogramas y videogramas, así como de los organismos de radiodifusión por la comunicación pública de las obras, porque representaría una gravísima afectación a sectores ajenos a los dilemas de la competencia, que tendrían que cargar indebidamente con los efectos confiscatorios de la reforma.

De la misma manera, debe preverse con enorme cuidado el alcance de la excepción que supone esta medida al derecho de autor. Dar mayores efectos podría derivar en un desgaste injustificado a un derecho, tan humano y tan relevante, como el de información que con la reforma se pretende privilegiar.